Entereza, no recordaba esa palabra

No sé ustedes, pero es que yo no conozco a nadie que haya ido a un mitin en su vida, al menos en lo últimos cuarenta años. En Cataluña pasará como con el perro en la primera ola: si le sirve a la gente para moverse, le entrará unas ganas tremendas de asistir a uno. Es un avance democrático del que debemos congratularnos. Los mítines ya eran irreales, inverosímiles, sin interés, pero ahora vemos que pueden ser peores, telemáticos y sin gente. A los partidos les entra el miedo escénico de actuar sin extras para las secuencias de masas. Debemos salvarlos los ciudadanos, acudir desde otro municipio si hace falta. Hay que parar ya este avance de la irrealidad, porque cuanto más impactante es la realidad más tenemos que confinarnos en la irrealidad de las telecosas. Hasta ha aparecido una Lola Flores virtual que en realidad no es ella.

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