«En una alergia alimentaria hay 15 minutos para evitar un desenlace fatal»

«¿Quieres un poco?» Este simple e inocente gesto en el recreo de un colegio puede traer consecuencias fatales para un niño que sufra una alergia o intolerancia alimentaria. Por ello, sería deseable que, ante la tendencia creciente de alergias en edad escolar, los profesores sepan como reaccionar. «Es verdad que un maestro tiene muchas responsabilidades y añadir una más a veces les pesa, pero es algo que no nos queda más remedio que hacer como sociedad», señala la jefa del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, Alicia Armentia, recientemente destacada como una de las mejores médicos de España junto a la doctora de Atención Primaria, Verónica Casado.

Ella se va a encargar de impartir este próximo martes 9 de abril en la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid una charla sobre alergias alimentarias en el entorno escolar, uno de los «problemas grandes» -dice- al que se puede enfrentar de manera imprevista cualquier responsable en un centro educativo. El taller, impulsado por la Asociación de Alérgicos de Valladolid, tiene por objetivo que los profesores sepan diferenciar a primera vista una alergia de una intolerancia alimentaria y al mismo tiempo «quitarles el miedo» al uso y custodia de autoinyectores de adrenalina, algo que Alicia Armentia considera básico porque «en el caso de una alergia alimentaria tenemos 15 minutos para su aplicación si no queremos que el desenlace sea fatal». Este tiempo se reduce a 5 minutos si se trata de una alergia a medicamentos y a un máximo de media hora si es una reacción alérgica a insectos: «Si no hacemos nada estamos denegando un auxilio que existe y es muy sencillo», opina la doctora.

Síntomas

Diferenciar una intolerancia de una alergia alimentaria no es una cuestión complicada si se atiende a la clínica, apunta Armentia. Es habitual que un niño que esté padeciendo una intolerancia presente dolor de tripa y cuadros de diarrea o vómitos, mientras que el pequeño que se vea afectado por una alergia grave se «pondrá muy rojo, pueden aparecer en él lesiones cutáneas, síntomas de asfixia, vómitos y diarrea e incluso llegar a desmayarse por una bajada brusca de tensión».

Cada vez es más frecuente que un niño llegue a la escolarización con las alergias e intolerancias detectadas, pero insiste esta doctora, «el problema es cuando están en Primaria, porque tener un control de tantos niños es difícil y algunos tienen una sensibilidad tan exquisita que sólo el contacto con el alimento les puede causar síntomas». En ese caso, «no es cuestión de aislamiento, sino simplemente saber qué le pasa y cómo actuar».

Tendencia «claramente creciente» de alérgicos

Apunta también Armentia que hay «una tendencia claramente creciente» de pacientes alérgicos a alimentos y una de las causas es la manipulación de los cultivos «por insecticidas, la contaminación o los intentos de mejorar en rendimiento biotecnológico». Con ese fin se potencia muchas veces en los cultivos los antifúngicos y a la vez que aumenta su rendimiento lo hace también la alergenicidad.

Loading...

Destaca Armentia que una de las tareas del Servicio de Alergología que dirige es ofrecer «información útil y clara» y es frecuente que los colegios se pongan en contacto con él para pedir informes pormenorizados sobre alergias infantiles. También es su trabajo que los niños se familiaricen desde muy pequeños con su afección y de ahí la publicación de simpáticos cómics explicativos que se pueden descargar en el portal de Salud de Castilla y León. Armentia cree que sería «muy oportuna» una mayor relación entre las consejerías de Educación y Sanidad para promover talleres como el que va a impartir este martes.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!