En la torre de Montaigne

En tiempos de encierro y hartazgo, bien pudieran servir de lenitivo las ideas de un par de amigos que tuvieron que afrontar guerras y plagas. Hablamos de Montaigne y La Boétie, que nacieron, vivieron y murieron en uno de los territorios más bucólicos y placenteros de Francia: el valle del río Dordoña, conocido como Périgord. Un pequeño país de colinas dulces, cubiertas de viñas y châteaux que muchas veces son fincas agrícolas, no verdaderos castillos. Tierra intensa, empapada de vino, historias asombrosas y destellos de modernidad que brindan actualidad a ese corredor feraz al este de Burdeos.

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