El último escollo de Craviotto para ser abanderado olímpico

El barco estrella del piragüismo español, capitaneado por Saúl Craviotto, se enfrenta este fin de semana al abismo de la clasificación para los Juegos. El Mundial, única prueba que da acceso para Tokio 2020 en esta categoría, probará al K4 español, renovado hace apenas un mes tras la renuncia inesperada de Cristian Toro, que obligó a cambiar los planes de la Federación y a incluir a Carlos Arévalo en su lugar. Un todo o nada para Craviotto, cuya participación en Tokio, donde es el elegido para portar la bandera de España en la inauguración, está en el aire.

Lo que parecía un trámite hace solo unos meses se ha convertido en una contrarreloj para el equipo español de K4 500. La baja de Cristian Toro por falta de motivación dio al traste con toda la planificación de estos años. El staff técnico de la Federación se reunió de urgencia a finales de julio y decidió llamar al zamorano Arévalo para ocupar el sitio libre y al día siguiente ya estaban todos trabajando en el embalse de Trasona. «El proceso de acoplamiento ha sido más corto del deseado. Normalmente, se tardan años en lograr una coordinación perfecta y nosotros hemos tenido que hacerlo en solo unos días», explica a ABC Miguel García, entrenador del K4.

El grupo ha multiplicado las horas para ganarle tiempo al tiempo. Apenas han tenido descanso, porque esos ratos los dedicaban a ver videos y a hacer ejercicios de sincronización en tierra. «El acoplamiento de Arévalo ha sido rápido porque sus características son muy similares a las de Toro», señala García.

Las pruebas de los últimos días demuestran que se han hecho bien las cosas, pero siempre queda la duda de cómo irá todo en competición. El problema es que con el K4 no hay red y el Mundial de este fin de semana es la única opción de clasificación para los Juegos. Hay diez plazas, pero la obligación de que haya barcos de todos los continentes hace que solo los siete mejores europeos obtengan plaza para Tokio. Cualquier problema en las series del jueves o en las semifinales del sábado acabaría con el sueño de Arévalo, Cooper, Germade y Craviotto.

Para el catalán serían sus cuartos Juegos y la puerta para lograr una nueva medalla que le sitúe a la altura de las cinco de David Cal. «Está más animado que nunca, incluso después del contratiempo que tuvimos. A pesar de llevar tantos años compitiendo, sigue siendo ambicioso y quiere poner un broche de oro a su carrera en los Juegos. Eso pasa por este Mundial, aunque le quedaría alguna opción si no fueran bien las cosas», apunta García, en referencia a los selectivos del próximo año, donde Craviotto podría ganarse el sitio en una de las plazas olímpicas que se hubieran obtenido en K1 o K2 durante el Mundial. Una clasificación por la puerta de atrás que no es del agrado de Craviotto, por cuya cabeza solo pasa este Mundial de Hungría que comienza hoy y que terminará el domingo con la disputa de la mayoría de las finales.

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