El temor a una Bankia pública y más impuestos al sector hunde a la banca en Bolsa

El pacto entre PSOE y Unidas Podemos ha generado un estado de inquietud en el sector financiero. Banqueros e inversores temen que la entrada del partido morado en el futuro gobierno, a tenor de su programa político, se traduzca en la nacionalización «sine die» y el uso político de Bankia, un mayor intervencionismo en la actividad bancaria y nuevos impuestos que lastren aún más la rentabilidad de esta industria. Desde el abrazo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias y en menos de 48 horas, los ocho bancos españoles que cotizan en Bolsa han perdido 6.269 millones de euros de capitalización. Unicaja fue ayer el que más cayó, un 6,78%, seguido de Liberbank (-4,2%), Bankinter (-3,74%), Santander (-3,49%), BBVA (-3,25%), Sabadell (-2,99%) y Caixabank (-2,12%). Y Bankia, que ayer perdió un 3,38% de su valor y el martes un 4,55% y en estos dos días acumula un descenso del 7,8%, es la más afectada en el conjunto de estos dos últimos días. El elevado peso que tiene el sector bancario en el Ibex ha hecho que el selectivo español sume en estas dos jornadas pérdidas de más del 2%. El motivo del derrumbe bursátil de Bankia son los recelos de los inversores respecto a los planes de Podemos de convertir la entidad, en la que el Estado aún tiene una participación del 61,78% a través del FROB a raíz de su rescate, en un banco público al servicio de la política económica del Gobierno. El programa de este partido incluye «impedir la inminente privatización de Bankia» y «aprovechar ahora este recurso para introducir competencia en el sector, asegurar que tengan acceso al crédito los elementos más productivos y dinámicos de nuestro sistema -como son las autónomas y los autónomos, las pymes y las empresas de la economía social-, introducir parámetros de justicia en el mercado de las hipotecas y atender las funciones sociales de la banca que otras entidades descuidan, como cajeros en la España vaciada o inversiones en vivienda social». Esto supone que frente a la no injerencia actual del FROB en la gestión del banco y su papel pasivo de esperar a que la acción suba para privatizar Bankia y recuperar el máximo posible de las ayudas que se le inyectaron, Podemos no solo plantea paralizar esa venta, sino intervenir en su gestión. De hecho, esta formación quiere, «con carácter inmediato», según recoge su programa, destituir al actual presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, que viene gestionando Bankia de forma profesional e independiente —el FROB ni siquiera tiene un vocal en el consejo de administración—, y elegir por acuerdo de tres quintos del Congreso de los Diputados «una nueva presidencia de Bankia que sí sea capaz de entender el rol que debe desempeñar la banca pública en la mejora del país». Podemos ya llevó hace un año al Pleno del Congreso una propuesta, finalmente tumbada, de crear un polo de banca pública de depósitos de inversión con la fusión de Bankia y el ICO. Calviño y el FROB «El problema no es tanto que un banco sea de propiedad pública o privada, sino si se gestiona con racionalidad económica, como se está haciendo en la actualidad por parte de un buen equipo directivo, o bien se supedita aquella a directrices de tipo político», recuerda el economista y experto financiero Carmelo Tajadura, quien alerta de que someter a Bankia a directrices políticas y que haga operaciones sin un rendimiento económico adecuado y elevada probabilidad de impago podría llevar a la entidad a problemas de rentabilidad y solvencia y obligar al Estado a aportarle más dinero. «Con lo que la devolución de las ayudas, que tanto pregona Podemos, quedaría en el limbo», avisa Tajadura. En el ámbito de los bancos privados se recuerda que la de Bankia es una situación anómala derivada de una crisis y que, antes o después, esa entidades debe volver al sector privado. Algunas fuentes indican que, a la espera de conocer las medidas que pudieran llevar a cabo ese nuevo gobierno, hay cierta sobrerreacción de los mercados. Además, en el sector se confía en el contrapeso que pueda ejercer Nadia Calviño desde su vicepresidencia, pues esta avala la gestión de Goirigolzarri. Además, el FROB depende de su ministerio. El BCE, aunque tiene bajo su supervisión entidades públicas en otros países, podría ser otra barrera para la conversión de Bankia en banco de carácter político. Al respecto, algunas fuentes del sector no ven encaje al modelo de banca pública de Podemos en la actual unión bancaria. Chivo expiatorio El acuerdo de diez puntos firmado entre Sánchez e Iglesias no hace referencia a la banca. Ahora bien, los líderes de Podemos vienen insistiendo en «recuperar los 60.000 millones del rescate bancario» subiendo impuestos a este sector. Y esto es otra de las fuentes de pavor de los inversores, que ante la posibilidad de que se grave más la actividad bancaria, lo que elevaría la presión sobre la rentabilidad de los bancos, deciden retirar su dinero de este sector. Podemos quiere fijar un impuesto específico a la banca que eleve diez puntos su tipo impositivo en Sociedades y uno sobre las transacciones financieras. Por su parte, el PSOE rechaza una tasa específica para el sector, pero sí se plantea un tipo mínimo en Sociedades del 18% para los bancos y la tasa Tobin. Junto a un eventual hachazo fiscal, en las entidades se teme también cierto intervencionismo en mercados como el de la vivienda con medidas que afecten a la banca y, sobre todo, que se use al sector, que trabaja aún por recuperar su reputación, como chivo expiatorio, «no ya desde un partido político —señala un directivo—, sino desde el Gobierno».

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