El talento senior reclama su lugar

En los últimos diez años la población sénior en España ha crecido un 20% y el número de mayores de 55 años en activo ha aumentado un 48,2% en dicho periodo. Según los datos del INE, se prevé que en el año 2064 vivirán en nuestro país 249 personas de más de 70 años de edad por cada 100 habitantes que no hayan cumplido los 20 años. «Es evidente que en nuestro país nacen menos niños y la esperanza de vida aumenta. La suma de los dos factores produce que la población envejezca», comienza por señalar Alfonso Jiménez, socio director de PeopleMatters. Tras un análisis minucioso de la evolución de la población y del mercado laboral españoles y los cambios que se prevén en los próximos diez años, la consultora especializada en gestión de personas alerta de que «la necesidad de gestionar equipos más sénior va a suponer una revolución en el ámbito de los Recursos Humanos», añade.

Pero no solo crece el número de mayores de 55 años que trabaja. sino también los que están en paro. «La población activa sénior crece a ritmos agigantados al igual que el paro sénior aumenta. Hay muchos más ocupados y más parados que hace diez años. El mercado laboral es muy distinto», resalta Jiménez. Las personas de más de 55 años suponían menos de un tercio de la población adulta hace diez años y en la actualidad ya son el 37,7% (14,6 millones de los 38,8 millones que conforman la población adulta española). El número de personas inactivas (no trabajan ni buscan trabajo) de más de 55 años representan el 67,7% de la población inactiva, ya que, hasta hace poco, a partir de esa edad las personas se empezaban a jubilar o eran expulsadas del mercado laboral. «Con la jubilación voluntaria desde la reforma laboral de 2012 y las prestaciones por pensiones cada vez más insuficientes, la población activa se incrementa. Esto supone un cambio radical en las políticas de RR.HH.», afirma el socio director de PeopleMatters.

«A partir de los 45 años, la disponibilidad del trabajdor crece»

Si hasta hace unos años las grandes compañías prejubilaban a sus empleados a partir de los 55 años ahora se llegan a mantener hasta los 67. «Este cambio implica necesidades nuevas como medicina preventiva, cambios organizativos o mucha formación», añade, especialmente en lo que se refiere a competencias digitales. Además implica un cambio cultural, «de respeto a las personas mayores que trabajan en la empresa». Cabe destacar que la vida laboral de los mayores se alarga especialmente para aquellos que han cursado estudios superiores (el 24,3% del total de directivos y gerentes son personas mayores de 55 años). Profesiones como médico, músico, abogado o académico tienden a prolongarse más.

Pilar Llácer, responsable de carreras profesionales en EAE Business School, cree que esta nueva realidad conlleva para las empresas el reto el de «ser más flexibles y personalizadas». El aumento de la calidad de vida permite a las personas de más de 60 años estar en plena capacidad intelectual. «Un sénior puede aportar mucho a las empresas como consultor, sabe cómo se hacen las cosas en la compañía y puede transmitir ese conocimiento a los jóvenes. La modalidad de contrato va a cambiar», afirma.

Mayor flexibilidad

El III barómetro DCH sobre la gestión del talento, elaborado por EAE Business School y DCH, «muestra que ha aumentado un 4,5% las contrataciones de un perfil más sénior». A su entender, es un reto para las empresas y la sociedad adaptarse a la realidad de los trabajadores, «los jóvenes necesitan más flexibilidad, así como los padres y madres de familia. A partir de los 45 años vuelve a haber una entrega y disponibilidad grande, sobre todo de las mujeres después de un periodo en el que se han dedicado mucho a la familia». De hecho, el aumento de mujeres dentro de este segmento ha sido especial relevante, con una subida del 86%, consecuencia de la incorporación de la mujer al mercado laboral en la generación del baby boom. De las 780.500 mujeres mayores que se han sumado a la fuerza activa del país, el 77,9% (608.200) tienen trabajo. «Hace una década había pocas mujeres con más de 55 años», destaca Jiménez. La ratio de mujeres inactivas de más de 55 años con educación básica es el doble que en hombres con el mismo nivel educativo (15,6 y 7,4 respectivamente). Llácer destaca la importancia de la mujer sénior en el mercado laboral, «un número muy elevado quiere reincorporarse al trabajo y lo hace con fuerza».

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