El sufrimiento culé lejos del Camp Nou

Sergi Font

Un Barcelona de dos caras. Es lo que se desprende de este inicio de temporada en el que la maquinaria azulgrana aún chirría, falta del lubricante que permite el encaje de sus piezas en los partidos que se disputan lejos del Camp Nou. Si en casa los culés son un rodillo, como demuestra el doble 5-2 ante Betis y Valencia, como visitantes adolecen de bastantes carencias que alimentan serias dudas sobre la posibilidad de conseguir los ambiciosos objetivos que se han marcado. Ni la inversión realizada genera cierto optimismo ante un arranque decepcionante, con derrota en San Mamés (1-0) y empates en El Sadar (2-2) y Dortmund (0-0). Resultados negativos en el que la mayor preocupación son las sensaciones transmitidas. Lo resumió Ernesto Valverde en Alemania: «Hemos sufrido mucho, hay que reconocerlo. Ellos llegaban con más peligro. Nos faltaba profundidad en los últimos metros y no hemos tenido tantas ocasiones como ellos. La balanza ha estado desequilibrada y la ha equilibrado nuestro portero. Nos está pasando en los partidos fuera de casa». Y lo ratificó Griezmann de forma descarnada: «No hemos tirado a puerta y son cosas que hay que mejorar».

En defensa del Barcelona ha varios atenuantes como la plaga de lesiones que han asolado a la plantilla, sobre todo en la fase de ataque, que han impedido la participación de Luis Suárez, Dembélé y Leo Messi. O la falta de adaptación de los nuevos fichajes como De Jong o Griezmann, aunque el desembolso por ellos (cerca de 200 millones de euros) les obliga a tener un rendimiento inmediato que no se ha dado. De hecho, el francés solo ha brillado esporádicamente (ante el Betis) cuando estaba obligado a asumir la responsabilidad ofensiva del equipo, y el holandés se ha visto perjudicado por el manual de Valverde y la ubicación en la que el técnico le ha hecho jugar. «Tenemos que mejorar», reconocía Arthur Melo. Y la afición le da la razón. Necesita mejorar el Barcelona en la efectividad, algo que va ligado a la creación de juego. Luis Suárez lleva más de cuatro años sin marcar fuera de casa en Europa y Griezmann solo ha podido anotar ante el Betis en casa. Ansu Fati ha tenido que asumir un rol que no le corresponde por juventud pero la recuperación de Messi abre una incógnita sobre su prometedor futuro.

«Creo que han tenido ocasiones muy claras, no estábamos bien organizados. El rival lo ha hecho muy bien y es difícil evitar sus ocasiones con su calidad. Estoy feliz de que al final nos llevamos un punto de aquí», resumía Ter Stegen visibilizando otro de los puntos débiles del Barcelona, su fragilidad defensiva y el inmenso rédito que ofrecen de sus errores. Dificultad para jugar el balón desde atrás, superar la presión rival y no conceder ocasiones, algo patente en San Mamés, El Sadar y Dortmund. El Barcelona tiene una nueva oportunidad este fin de semana en Granada, donde tendrá una dificultad añadida tras la lesión confirmada de Jordi Alba, que estará de baja entre dos semanas y diez días por una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Será una oportunidad para ver en acción a Junior Firpo, fichado para suplir al lateral y que en Dortmund estaba en la grada, descartado por Valverde.

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