El secreto del murciélago

Cuando yo era un chaval había murciélagos en eso que los madrileños llamamos ‘río’ Manzanares, que en la época parecía más bien un colector del alcantarillado. Al cruzar el puente Segovia de noche los veías aleteando bajo las farolas para darse un fiestón de mosquitos frescos, lo que era muy de agradecer por los vecinos del barrio. Me volví a topar con los murciélagos en la los dosmiles, cuando se hicieron sospechosos de habernos trasmitido el ébola y el SARS (el primer SARS; el de ahora es el SARS-CoV-2). El virólogo Luis Enjuanes me dio entonces una clave importante: los murciélagos son mamíferos, vuelan y muerden. ¿Qué más puede pedir un virus? Que sean mamíferos les hace próximos a nosotros; que vuelen les permite propagar un virus y el tema de los mordiscos no necesito explicarlo.

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