El QAnon castizo: antisemitismo y División Azul

Cada 10 de febrero, una efeméride pasa mayormente inadvertida para la inmensa mayoría de la ciudadanía española. Solo algunos centenares saben que ese día se conmemora la última gran batalla en campo abierto sostenida por una unidad militar española. Celebran misas y modestos actos en cementerios como la Almudena, comidas de hermandad. El 10 de febrero de 1943, en el paraje de Krasny Bor (bosque rojo), al sur de San Petersburgo, una ofensiva soviética intentó romper el cerco que la Wehrmacht, con apoyo finlandés, sostenía desde hacía año y medio de la ciudad entonces llamada Leningrado. Artillería, tanques e infantería arrasaron inicialmente las posiciones defendidas por combatientes alemanes y españoles, que opusieron fiera resistencia. El Ejército Rojo no pudo profundizar en la brecha, y tras varios días el frente se reestabilizó. Unos mil cien soldados españoles murieron; doscientos fueron capturados. Aquel día cayeron más de una quinta parte de los cinco mil muertos en combate de la llamada División Azul entre 1941 y 1944.

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