EL «PRESiPUESTO»

Nuestro presidente del Gobierno ha dado sobradas muestras de estar viviendo un sueño. Logró el apoyo de la extrema izquierda, de los indepes, de los etarras y de lo mejor de nuestro arco parlamentario para llegar a la Moncloa con la promesa de convocar elecciones «ipso facto». Pero la memoria se le licuó pronto y la palabra dada se evaporó en el aire. Desde entonces Pedro Sánchez flota entre vapor de nubes -sobre todo cuando se acomoda en las butacas del Falcon-; está encantado de haberse conocido y de estar corriendo mundo a costa de los españoles, con la «primera dama» del bracete. A buen seguro que usted habrá visto poco a Pedro Sánchez por su ciudad, pero en el resto del mundo se le conoce ya como el presidente turista. Sánchez es un tipo que disfruta con emoción de su moción. Un vividor que, en vacaciones, sólo deja el palacio de la Moncloa por alojarse en otros palacios. ¡Qué regia deriva! ¡Qué aristocrático proceder! Tiene nuestro presidente todos los tics del nuevo rico -quizá su amigo Pablo Iglesias le haya contagiado algo en ese sentido-. Desde que se llama a sí mismo «Presidente», con mayúscula, en voz alta, campanuda, como escuchándose por dentro y por fuera, al estilo de Chaplin cuando se llamaba a sí mismo dictador -sotto voce, eso sí-, Sánchez ha esponjado. Es feliz, de eso no cabe duda. Se le ve, en fin, como un niño con presuPuesto nuevo. Y no hace falta ser Einstein ni la bruja Lola para intuir que ese presuPuesto nuevo va a ser más asimétrico que nunca -y mira que ya eran de una asimetría picassiana-. No sé si finalmente se extinguirán las abejas, pero no teman, allí estarán el PNV y los indepes catalanes para seguir chupando y libando la miel de todos los españoles. No importa que con este presuPuesto nuevo vuelvan a perder asturianos, gallegos, aragoneses, murcianos… (también leoneses, sorianos, palentinos, vallisoletanos…). En eso tenemos callo (un ejemplo: en Valladolid en 2018, el gobierno de España ha ejecutado menos del 7% del presupuesto previsto en infraestructuras). Y eso que todavía no hacía falta comprar el voto de los socios de gobierno. Átense los machos con la que nos viene. Rien de rien… o menos. Si yo fuera Georgie Dann le haría una canción al presuPuesto de Sánchez con la música del Chiringuito. ¡Éxito seguro! Y por qué no, ya puestos en creativo, incluso le regalaría al presidente un eslogan para su primer año de legislatura con presuPuesto propio: «Todo por el Puesto… ¡hasta el presuPuesto!». Y ya metidos en harina y dado lo apegado que está Sánchez a su puesto de trabajo, me permitiría sugerirle que este año en vez de presuPuesto aprobasen un PresiPuesto. De ésta, asesor.

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