El PP valenciano, frente al espejo de su pasado

Hubo un tiempo en el que los dirigentes del PPCV trataron de refundar el partido. Fue a principios de 2016, tras el estallido del caso Taula, una de las macrooperaciones de corrupción más importantes que han afectado a la formación valenciana. Su líder, Isabel Bonig, trató desde el primer momento de actuar con contundencia, yendo incluso más allá que la dirección nacional con los investigados, entre ellos Rita Barberá. Lo mismo ha sucedido respecto a Francisco Camps, de quien también ha tratado de desvincularse.

Asumió, como objetivo prioritario a nivel interno, la renovación y la ruptura con ese pasado que seguía -y sigue- de actualidad judicial. Consideró que era lo correcto aunque eso la enfrentara a algunos sectores de su propio partido que lo consideraron injusto y desleal. Una tarea en la que encontró aliados en Madrid, como precisamente el actual presidente, Pablo Casado. Las manifestaciones en público iban en la misma línea. No tuvo reparos en pedir explicaciones o en desmarcarse de la gestión de legislaturas anteriores. Tampoco en recordar que ninguno de los imputados ocupaba un cargo actualmente.

Pero llegó el fallecimiento de Barberá. Un duro episodio que supuso un punto de inflexión para la formación por el modo en el que, apartada por el partido con el que durante 24 años gobernó Valencia, terminó su vida. Y un complicado momento personal para Bonig por lo sucedido los meses anteriores, con peticiones de explicaciones y de dejar el acta de senadora.

La actuación con la exalcaldesa de Valencia sigue muy presente en el PP, y también el temor a repetirla con otras personas como Francisco Camps o Eduardo Zaplana. Tal vez por ello, y por intentar recuperar a esos sectores, se ha producido una atemperación en el discurso sobre el pasado del partido. O, mejor dicho, sobre sus cargos. Isabel Bonig no tiene reparos en seguir pidiendo perdón por épocas pasadas, pero se muestra mucho más comedida, desde lo sucedido con Barberá, en las críticas hacia sus compañeros de partido inmersos en causas judiciales. Al igual que Pablo Casado.

Casado culpa a Ciudadanos

El acto de este sábado para presentar a los candidatos de la Comunidad Valenciana ha sido una buena muestra de ello. La figura de la exalcaldesa ha sido reivindicada en numerosas ocasiones pese al tajante comunicado de su familia en el que cargaba contra el PP por el «miserable uso electoralista» que estaban haciendo de ella.

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«Yo viví en la negociación de un acuerdo de gobierno entre PP y Ciudadanos en 2015 y 2016 lo que eran peticiones humillantes para el partido. Se nos exigió la expulsión de Rita y tuvimos que asumir un acuerdo en el que tanto daño se hizo a la ciudad de Valencia y a la Comunidad por la gobernabilidad y estabilidad de España», ha explicado Casado.

«En la vida hay que ser honestos, hay que reconocer las cosas, hay que hacer balance de por qué sucede lo que tiene que suceder en algunos momentos, pero es muy importante dejar claro quién tiene la responsabilidad», ha continuado la reflexión, para dirigirse a María José Catalá, candidata a la alcaldía de Valencia: «Vas a encarnar ese espíritu que ya es patrimonio de los valencianos, que nadie quiere patrimonializar ni utilizar pero que es justo reivindicar por ella y por lo que hizo siempre».

ROBER SOLSONA
ROBER SOLSONA

Pero no sólo ha sido su herencia la que ha reivindicado Casado, sino el papel de los expresidentes Alberto Fabra, Francisco Camps y Eduardo Zaplana (los dos últimos investigados en procesos judiciales). Para el último ha pedido «humanidad en su trato penitenciario».

«Estoy orgulloso del PPCV y orgulloso de sus luces, y hay que mirar hacia adelante a pesar de sus sombras porque este partido ha dado las mejores páginas de la historia de esta tierra y también de España. Si alguien lo ha hecho mal, no somos nosotros los que tenemos que juzgarlo. Lo que sí podemos juzgar es lo que se ha dejado: las infraestructuras, las políticas fiscales, el impulso a la buena educación, a las infraestructuras. Eso no nos lo va a tapar nadie», ha subrayado.

Durante su discurso, Bonig ha asegurado igualmente a Catalá que recogerá «el testigo de una gran mujer, una gran alcaldesa que le puso pasión a la vida y a la política», en referencia a Barberá. Y en el capítulo de menciones, ha tenido palabras para, entre otros, el presidente de la gestora de Valencia ciudad, Luis Santamaríaquien no ha asistido al acto-, y para el portavoz municipal, Eusebio Monzó, por «dar la cara en momentos complicados» (asumió la portavocía al ser el único concejal no imputado en el caso Taula).

Catalá ha nombrado también a Barberá en su alocución y, en atención a los periodistas antes del evento, ha comentado que comprende la reacción de la familia pero que su intención es poner en valor el legado.

Promesas electorales

El auditorio del Oceanográfico del Valencia se ha quedado pequeño para los alrededor de mil asistentes. Cargos y militantes de las tres provincias han respondido a la llamada del partido para llenar el primer gran evento del año electoral que proclamaba a Isabel Bonig como cabeza de lista a la Generalitat; y a María José Catalá, Luis Barcala y Begoña Carrasco para Valencia, Alicante y Castellón respectivamente.

Todos ellos han remarcado como ejes de su campaña la bajada de impuestos, la libertad educativa, el trilingüismo, la unidad de España y la familia. Bonig y Catalá, además, han exhibido sintonía en su objetivo de recuperar la Generalitat y el Ayuntamiento. «Ni a ella ni a mi nos gusta perder ni a las canicas, así que vamos a arrasar», ha señalado la segunda.

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