El PP emparedado

Rocío Monasterio invocó el estallido social varias veces ayer en la Asamblea de Madrid. El estallido social del que esperan ampliar su base de votantes. Vox ha tardado más que sus equivalentes europeos, y del resto del mundo, en intentar pescar en el río del descontento más allá de la calle de Núñez de Balboa del barrio de Salamanca de Madrid. Pero al calor de las consecuencias económicas de la pandemia, va embalado. Ahora defiende subir el salario mínimo interprofesional cuando, hace un año, lo consideraba letal para la creación de empleo. Y acaba de presentar en sociedad el sindicato Solidaridad, patriótico y anticomunista, según su definición.

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