El plan de arbolado de Sevilla planea aumentar un 5% la masa verde y reducir la proporción de naranjos

Superados los calores, arranca la fase del año en que pueden volver a plantarse árboles en Sevilla y el gobierno municipal del socialista Juan Espadas se ha apresurado a presentar públicamente este jueves su gran apuesta del curso en ese sentido: el primer Plan Director del Arbolado. Se trata del primer documento general con un diagnóstico y una planificación para la masa verde urbana durante los próximos 20 años, un estudio que el regidor ha calificado de «importantísimo pues supone un antes y un después en las políticas medioambientales de Sevilla, que ya no tendrá que improvisarse o incidir puntualmente en un proyecto concreto sino que contarán con un marco global», según ha indicado el regidor. Este ambicioso plan, que traza las líneas de trabajo para los próximos veinte años, calcula que la capital hispalense cuenta con unos 300.000 ejemplares, unos 235.000 de ellos censados y, de ellos, 182.000 de gestión directamente municipal, determinando que la cobertura arbórea de la ciudad abarca aproximadamente el 20 por ciento de la trama urbana. En este sentido, se fija como objetivo un incremento de dicho indicativo hasta el 25 por ciento, de modo que una cuarta parte de la trama urbana sevillana esté ocupada por masa verde. Esta proporción es actualmente del 15% en Barcelona y del 26% en Madrid, mientras que en Nueva York la cifra es del 21% y en Londres es hoy día del 14%. Los niveles de Sevilla, son, por tanto, bastante buenos en comparación con otras ciudades. Durante la presentación del plan, tanto la empresa responsable de la elaboración como el propio Espadas han incidido en que los naranjos constituyen cerca del 25 por ciento del total de árboles de la capital, un porcentaje «muy por encima de los estándares aconsejables para una sola especie en una ciudad, que señalan a un diez por ciento como máximo». Dado que esos «criterios objetivos» aconsejan que en las ciudades ninguna especie abarque más de ese diez por ciento del total del arbolado, y los cítricos están esencialmente amenazados por plagas, uno de los objetivos es reducir también el peso de los naranjos en el total del arbolado. «No se trata de eliminar naranjos -ha aclarado el alcalde- sino de reducir su proporción en Sevilla aumentando las plantaciones de otras especies en las zonas donde vayan a ponerse más árboles. Para eso hace falta mucha pedagogía y explicar bien a los vecinos los motivos técnicos que nos llevan a esto». Así, se plantea la incorporación de nuevas especies a la hora de rellenar los alcorques vacíos, cuyo número está nada menos que en 12.000, las campañas de replantación y la creación de nuevas zonas verdes o urbanas, para que haya «más diversidad de especies». De hecho, el plan propone hasta diez especies alternativas al naranjo, para su incorporación paulatina en las calles y plazas de la ciudad. Entre los objetivos que se plantean en el documento se encuentran también fomentar la biodiversidad hasta alcanzar el número de 300 especies diferentes de árboles con una variedad de al menos 80 por distrito, incrementar la protección de los árboles frente al vandalismo, reducir progresivamente las especies con «exceso de presencia o susceptibles de ser especialmente débiles frente a las consecuencias del cambio climático» o también, recogiendo una vieja idea municipal de hace algunos años, proyectar un «anillo verde» de parques y espacios vegetales entrelazados que rodee al casco urbano consolidado.

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