El paisaje de un escritor

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El último libro de Ramón Pernas (Viveiro, Lugo. 1952) semeja una suerte de despedida de una pasión, la literaria, por boca de un autor español que ha conseguido los mayores triunfos de su arte y que hace recuento de su vida, como contraposición desengañada al género de «la novela de iniciación de un escritor», cuyo canónico ejemplo en el siglo XX está representado en «Retrato del artista adolescente», de James Joyce. El tono del libro puede resumirse en estas dos citas: «Un par de noches antes de morir, cuando mi pobre padre estaba en coma, apreté sus manos entre las mías y, con voz importada de locutor de Radio Madrid, le recité despaciosamente los nombres de los once jugadores titulares del Atleti y vi como esbozaba una sonrisa» o «Mi austeridad en los afectos se hizo evidente con las mujeres, todas menos una… Mi cariño hacia los demás ha sido siempre una elaboración literaria alejada de compromisos», lo que nos recuerda de nuevo, aunque en clave irónica la ausencia y remordimientos de Stephen Dedalus en la muerte de la madre.

Introspección en el alma

A partir de aquí Ramón Pernas realiza su particular visión de un escritor particular que es, a la vez, introspección en el alma, generosa y miserable, del artista y, por otro lado, una descripción del ambiente literario de una época de nuestro país, sobre todo de la ciudad de Madrid, en las décadas de los setenta y ochenta hasta llegar a nuestros días. También de las lecturas de obras y nombres de autores que han sido determinantes en la conformación del escritor y que pueblan las páginas de la novela.

Decía Harry Levin que la culminación de la tradición realista en la novela derivaba de la autobiografía. Derivar no significa atenerse estrictamente a la letra, por lo que no deberíamos concluir que el protagonista tiene que ver con el autor de la novela, pero lo cierto es que Ramón Pernas siempre, véase «Hotel Paradiso» y «El Libro de Jonás», propende a introducir elementos autobiográficos en sus escritos. ¿Tiene este Leonardo del Río algo de Ramón Pernas? La pregunta, con todo lo que pueda tener de convencional, por no decir algo peor, se puede plantear a la vista de ciertos recursos de la memoria en que incurre del Río, pero si algo de esto hay, y que es un recurso literario como otro, está visto desde una perspectiva donde predomina el humor, cuando no la sátira. Aun y así, en este particular autoanálisis que tiene todo de biografía y que puede confundirse con una autobiografía, lo predominante es el espíritu de una época a través de un personaje, y en este sentido esta novela de Pernas cumple con creces su objetivo. Si alguien quiere indagar en las grandezas y miserias de la vida literaria de la España de los años de la democracia tiene en este libro un buen documento… casi insoslayable.

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