El pacto de JpC y PSC tensa la relación de los socios del Govern

No habrá ruptura entre los socios que forman el gobierno catalán, pero sí un antes y un después de la fecha del 11 de julio de 2019. JpC consumó, ayer, finalmente, el pacto con el PSC en la Diputación de Barcelona. Núria Marín (PSC), alcaldesa de Hospitalet de Llobregat, es la nueva presidenta de la tercera institución catalana más importante en cuanto a presupuesto. Y ERC, que obtuvo el mismo número de diputados provinciales (16) que el PSC, que ganó las elecciones municipales en la provincia, confirma ante sus ojos que su socio de gobierno en la Generalitat de Cataluña está dipuesto a pactar y llegar a acuerdos con una formación que califican «del bloque del 155».

La elección de Marín como presidenta de la Diputación de Barcelona, tras un pacto de gobierno entre el PSC y JpC, supone la primera ruptura efectiva de la dinámica de bloques establecida por los independentistas en 2015, cuando la entonces CDC y ERC decidieron dar un paso juntos y conformar Junts pel Sí para acudir en coalición a las elecciones autonómicas. Desde entonces, ERC y JpC (que incluye al PDECat, heredero de CDC) han priorizado acuerdos postelectorales por encima de las diferencias ideológicas (izquierda-derecha) tomando como ejemplo el propio gobierno catalán. Hasta este jueves, fecha en la que el pacto de gobierno de la Diputación de Barcelona -una entidad supramunicipal- se ha regido por parámetros locales y con diversas aristas.

ERC: «JpC se ha equivocado»

Durante todo el día de ayer, el silencio fue la tónica dominante en las filas de JpC. Ningún responsable político hizo declaraciones públicas valorando el acuerdo que mantiene a los independentistas en el gobierno de la Diputación, institución que han presidido desde 2011, por lo que resonaron con más fuerza las palabras de Marta Vilalta, portavoz de ERC, indicando que «seguro que hay un antes y un después» en la relación entre JpC y la formación que lidera Oriol Junqueras desde la prisión, a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo por ser uno de los líderes del procés ilegal.

«Creemos que JpC se ha equivocado. Podía haber escogido a ERC y ha escogido al partido del 155. (…) Seguro que hay un antes y un después. JpC tendrá que dar muchas explicaciones», señaló Vilalta a los periodistas desde el Parlamento autonómico catalán. El enfado en las filas de ERC es monumental, pero nadie en la dirección de este partido ha manifestado defender la ruptura del ejecutivo que preside Quim Torra antes de conocer la sentencia del Supremo, prevista para otoño, y que supondrá -esperan también en JpC- una nueva agitación en el espacio independentista.

Pese a la valoración de Vilalta, en las filas de JpC defienden el pacto con el PSC como mal menor para los secesionistas. Marín se proclamó presidenta en la segunda votación del pleno de la Diputación de ayer ya que no obtuvo la mayoría absoluta en el primer intento. En la segunda vuelta, la candidata del PSC (16) y JpC (7) recibió el apoyo de 23 diputados; el candidato de ERC, Dionís Guiteras, se quedó en 17 (los 16 de su partido más uno de una formación de Tarrasa ); Laura Pérez (comunes), en 5: Salvador Tovar (Cs), en 4; y Xavier García Albiol (PP), en 2.

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Según el grupo que controla Carles Puigdemont desde Waterloo (Bélgica), un pacto de JpC y ERC podría haber unido al resto de partidos -al estilo Ayuntamiento de Barcelona- y no solo haber desalojado a JpC del gobierno de la Diputación, sino haber dejado la institución completamente en manos de los partidos que no apuestan por la secesión de Cataluña.

«Lo volveremos a hacer»

Una tesis que en ERC no se creen y acusan a sus socios en la Generalitat de, ni tan siquiera, haber intentado un bipartito en la Diputación, aun con el riesgo de que el resto de formaciones se pusieran de acuerdo para votar juntos a Marín, por ejemplo. Tampoco la Assemblea Nacional Catalana (ANC) entiende, desde sus parámetros, que JpC haya pactado con «los represores», en alusión a que el PSC apoyó la aplicación de las medidas derivadas del artículo 155 de la Constitución y achacan a los socialistas, también, la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil el 1 de octubre de 2017 para evitar el referéndum ilegal en aplicación de las directrices judiciales.

Así, varios centenares de manifestantes, convocados por la ANC, acudieron a las puertas de la Diputación, en el centro de Barcelona, para protestar por el pacto de gobierno de JpC y el PSC e insultar a los protagonistas. «Habéis votado a los represores», reprocharon los manifestantes a los diputados de JpC. Los asistentes a la concentración mostraron sus preferencias y recordaron al expresidente autonómico fugado de la Justicia: «Viva Puigdemont, nuestro presidente legítimo». Aunque, en este caso, todo indica que la operación de JpC en la institución provincial cuenta con el visto bueno de Puigdemont. «Sin vosotros lo volveremos a hacer», gritaron a los representantes de JpC.

Pacto en Gerona

Para rematar la jornada política, a media tarde se consumó otro pacto entre JpC y el PSC. Este en el Consejo Comarcal de La Selva (Gerona), comarca en la que está Santa Coloma de Farners y cuyo pacto local frustró personalmente Torra con una llamada para evitar que su formación pactase con los socialistas. Ayer, por lo visto, no hubo interferencias del presidente de la Generalitat. En la comarca de La Selva también está Amer, municipio en el que nació Puigdemont, y las localidades más importantes son Blanes y Lloret de Mar.

En cualquier caso, el Consejo Comarcal de La Selva no es la Diputación de Barcelona. Esta institución cuenta con un presupuesto para 2019 de 955,2 millones, afecta a 311 municipios (74,4 por ciento de la población de Cataluña) y tiene 78 asesores de libre designación por el gobierno y los grupos políticos.

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