“El negocio ha cambiado”

Harry Sasson sigue siendo el mismo restaurante que conocimos en Bogotá. La misma marca, el mismo local y una cocina muy parecida, pero el negocio ha cambiado. El antiguo comedor asegura las distancias y se maneja al 30%, apareció uno nuevo en el antiguo aparcamiento y la carta también ha visto novedades. Una docena larga de platos ha desaparecido para dejar espacio a otros, recuperados entre los clásicos del Harry’s Bar, definitivamente clausurado. También conserva una parte de la vieja clientela, pero con ritmos y hábitos nuevos. Desaparecido el turista ejecutivo, que era la parte más sólida del servicio de la noche, se ha volteado la tendencia. Si hasta primeros de marzo las cenas significaban el 70% de las ventas, el cliente se hace notar ahora durante el almuerzo, mientras el tradicional carácter familiar de los almuerzos de sábado y domingo ha dado paso a otro tipo de demanda.

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