El movimiento MadBlue para un desarrollo urbano sostenible e inteligente llega a Madrid | Blog Seres Urbanos

La consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y la Nueva Agenda Urbana necesita de la implicación de todos los agentes de la sociedad y de la cultura. La ciudadanía, como eje central, junto con los Gobiernos nacionales y regionales así como las empresas formarán parte de MadBlue Summit 2021 para convertir a Madrid en capital europea de innovación, tecnología y cultura en el marco de la Agenda 2030.

Los ODS desarrollados, junto con la Nueva Agenda Urbana, por Naciones Unidas, visualizan las ciudades como poderosos agentes de cambio y transformación para hacer del mundo un lugar más resiliente y sostenible. El compromiso y los acuerdos alcanzados nos obligan a considerar nuevos modelos de desarrollo urbano donde los Gobiernos nacionales y, en especial, los regionales y locales —por su cercanía con la ciudadanía— deben intervenir.

De acuerdo con ONU HABITAT, las ciudades hoy ocupan tan solo el 2% de la tierra y, sin embargo, representan el 70% del PIB a nivel mundial, concentran más del 60% del consumo global energético, emiten el 70% de los gases de efecto invernadero y producen el 70% de nuestros residuos. Asimismo, las ciudades son uno de los principales motores de desarrollo económico a nivel global. De acuerdo con los datos proporcionados por el Eurostat, en 2018, el 53% del Producto Interior Bruto de la Europa de los 28 se generó en las ciudades.

El poder de transformación socioeconómica de los entornos urbanos también se traduce en un mayor impacto e influencia a la hora de atender las principales problemáticas de nuestro tiempo en materia no solo económica, sino también social y medioambiental. El crecimiento incesante de nuestras ciudades también ha ido acompañado de importantes desequilibrios respecto al medio rural, el incremento de las desigualdades socioeconómicas, problemas migratorios, el encarecimiento de la vivienda y un fuerte impacto de carácter medioambiental, por mencionar algunos de los más importantes.

España pertenece además a la Red Europea de Desarrollo Urbano que conecta a más de 500 ciudades. Asimismo, 23 municipios españoles participan en el programa URBACT para el desarrollo sostenible en diversos ámbitos.

No obstante, el informe de la Unión Europea Urban Europe: Statistics on Cities, Towns and Suburbs (Europa urbana: estadísticas de ciudades, localidades y extrarradios) reconoce la necesidad de avanzar en otros sectores como el de la economía circular, cuyo énfasis se dirige hacia la producción y consumo responsables tanto del sector empresarial como de la sociedad civil. La efectiva gestión de los residuos y su reutilización, la eficiencia energética, así como el consumo responsable de recursos fundamentales como el agua o los alimentos en los entornos urbanos, son claves en este proceso de transformación y desarrollo económicos promovido por la implantación y posterior seguimiento del Plan de Acción Europeo para la Economía Circular de 2015. Todas estas problemáticas requieren de un impulso al desarrollo de ciudades más inteligentes y sostenibles con el que el movimiento de MadBlue está comprometido.

Los investigadores Mattías Höjer y Josefin Wangel, en su artículo titulado Smart Sustainable Cities. Definition and Challenges, definen una ciudad inteligente y sostenible como aquella que «satisface las necesidades de sus habitantes actuales sin comprometer la capacidad de otras personas o generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades y, por lo tanto, no excede las limitaciones ambientales locales y/o planetarias, donde todo ello es apoyado por las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación».

Esta definición no solo conlleva el compromiso medioambiental, la sostenibilidad socioeconómica o el uso de las innovaciones y tecnologías más punteras, sino también una fuerte intervención público-privada, de arriba-abajo involucrando a la clásica Triple Hélice (Universidad-Indústria-Gobierno) y de abajo-arriba (la sociedad civil y la ciudadanía), en un proceso que requiere de una nueva gobernanza donde confluyan estos dos importantes ejes. Es decir, que la sola implantación de políticas públicas y la aplicación de nuevas innovaciones y avances tecnológicos para la mejora del medio-ambiente, la conectividad, la eficiencia y la calidad de vida de nuestros entornos urbanos, no será efectiva sin la diseminación y la difusión del conocimiento necesario para la participación, la concienciación y el compromiso de su ciudadanía.

Para liderar esta tarea con éxito, las ciudades necesitan reconocer ante todo la complejidad de los propios procesos de transformación y transición hacia la sostenibilidad urbana, donde el componente cultural se convierte en un ingrediente imprescindible para conseguir cambios más profundos.

Los ODS, por tanto, no pueden cumplirse con el compromiso único de las instituciones y los gobiernos a nivel global. Se trata también de un pacto que debe involucrar a las personas y sus diferentes culturas. Los valores, las creencias, las artes, el conocimiento y las costumbres conforman la base fundamental de nuestra existencia como seres humanos, son los códigos que dan sentido y enriquecen la diversidad de significados y tradiciones que son expresados y moldean la realidad de nuestras sociedades. Sin la dimensión cultural el desarrollo sostenible es inalcanzable.

Ante esta situación, es la ciudadanía el eje desde el que deben articularse los planteamientos referentes a la definición del problema y de su solución; proceso que solo puede lograrse a través de un cambio cultural en los patrones de consumo y en una progresiva reeducación y sensibilización hacia las causas y el impacto reales del cambio climático. Este cambio debe producirse por encima de todo desde la innovación, la ciencia y la cultura de desarrollo sostenible. Las sociedades modernas han forjado parte de su identidad a través de la sociedad de consumo. La cultura, el lenguaje y la cooperación siempre han evolucionado juntos y en estos términos. La virtud científica y la innovación han de entenderse también como una poderosa herramienta de supervivencia. La innovación y los avances científicos estimulan el sentimiento de pertenencia a determinadas agrupaciones sociales y estilos de vida, dentro de los cuales recompensamos la cooperación.

Todos estos valores van a tenerse en cuenta durante el mes de abril en el Madblue: International innovation and Sustainability Summit 2021, que tendrá lugar en la ciudad de Madrid. Un acontecimiento que ha sido reconocido como de excepcional interés público; que cuenta con el apoyo del Gobierno de España, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, y que convertirá a Madrid en la capital europea de innovación, tecnología y cultura hacia el Desarrollo Sostenible en el marco de la Agenda 2030.

Esta cumbre transformará Madrid y por primera vez en España, supone la convergencia de innovación, cultura y tecnología, que serán accesibles a través de dos docenas de temas de actualidad en la programación interactiva en diferentes espacios céntricos y verdes de la ciudad, en las que el ciudadano estará en el centro de la acción.

La educación y el aprendizaje serán los valores fundamentales que guíen toda la semana en la que la audiencia no solamente mirará sino que también participará para descubrir las mejores prácticas de los nuevos modelos de economía circular. Todo ello desde la perspectiva de «cambio transformador» a través de la música, el arte, la gastronomía, movilidad, innovación tecnológica, salud y bienestar, y otras disciplinas.

Desde el 16 al 22 de abril se desarrollarán diferentes intervenciones artísticas, así como conferencias donde líderes de opinión de diferentes sectores darán su visión de diferentes temáticas relacionadas con estos problemas. MadBlue Summit, en definitiva, involucrará a todos los agentes de la sociedad y será un centro internacional de Desarrollo Sostenible que impactará en la sociedad concienciándola, empoderándola y sensibilizándola en torno al desarrollo sostenible y al cambio climático trabajado desde los ODS.

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