El ministro de Economía italiano, cada vez más aislado, podría dimitir

Vuelven a estar agitadas las aguas de la política en Italia, tanto en la coalición populista en el gobierno como en la frágil oposición. Desde hace días, se especula sobre la posibilidad de que dimita el ministro de Economía, Giovanni Tria, cada día más incómodo en el gobierno, harto de soportar las imposiciones de los dos vicepresidentes, Luigi di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas, y Matteo Salvini, secretario de la Liga. Ambos llevan la voz cantante en las innumerables reuniones que se suceden para elaborar los presupuestos para el 2019. Por exigencia de la Comisión europea se están modificando y deben presentarse en los próximos días a Bruselas, para evitar una sanción económica por no respetar las reglas sobre el déficit. En las negociaciones con la Comisión, el protagonismo lo ha asumido el primer ministro, Giuseppe Conte, quedando también marginado el ministro de Economía. De ahí que al profesor Giovanni Tria se le vea casi como un fantasma, un técnico elegido por los populistas en el puesto clave de Economía para dar ciertas garantías de rigor a la Unión Europea. Pero el profesor Tria ha sido desautorizado en numerosas ocasiones y aparece cada día más solo. Este aislamiento ha motivado que se especule con su posible dimisión. De momento, el vicepresidente Luigi Di Maio lo ha desmentido, pero diversos analistas destacan que, más pronto que tarde, los populistas podrían sustituirlo no por otro técnico, sino por un político de uno de los dos partidos que forman la coalición de gobierno.

Retorno al futuro

Los populistas hacen y deshacen a su antojo, con escasa competencia a la vista de los resultados, porque, además de contar con una suficiente mayoría parlamentaria, la oposición es prácticamente inexistente. La izquierda está a punto de romperse nuevamente, como ha hecho a lo largo de los últimos años. Su principal fuerza, el Partido Democrático (PD), que obtuvo en las pasadas elecciones un 17,5 % de votos, puede volver a fragmentarse. Le daría la puntilla su exsecretario general y exprimer ministro, Matteo Renzi, 43 años, conocido como el «rottamatore» (desguazador), porque cuando se lanzó a la arena política nacional, abandonando la alcaldía de Florencia, se propuso eliminar a la vieja clase dirigente, un partido que era un gigante enfermo de burocracia y opacidad, con una base electoral anciana. Renzi fracasó en su gran objetivo de lograr una importante reforma política y perdió el poder, pero ha mantenido siempre su gran ambición política. Desde hace meses se ha embarcado en la operación de promover «comités cívicos» bajo la denominación «Retorno al futuro», lo que sería el embrión de un nuevo partido que podría concurrir en las elecciones europeas de mayo próximo. El Instituto EMG de sondeos otorga un 12% de votos a un eventual partido de Renzi. La misma encuesta subraya que el 47 % de los electores del PD votaría por Matteo Renzi. Desde hace días diversos medios italianos se hacen eco de esta posibilidad, que ven cada vez más próxima. Si, como se espera, finalmente crea un nuevo partido, Matteo Renzi habrá cumplido su sueño: «Rottamare» casi por completo al Partido Democrático.

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