El mandamás antioqueño

Ni la mortandad de la pandemia ni el arresto domiciliario de Álvaro Uribe son los problemas fundamentales de Colombia, acostumbrada a la muerte y a las privaciones de libertad desde que hace más de medio siglo liberales y conservadores dirimieran sus diferencias con asesinatos, secuestros y destrucción de propiedades. El coronavirus es de origen desconocido, pero la cultura de la violencia y el odio es heredad de las élites y mesías locales, responsabilidad de los colombianos, incapaces de imponer la civilidad como prioridad en escuelas, familias y programas para impedir su diaria profanación a punta de pistola y Twitter.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!