El Madrid protege a Vinicius

El Cartagena visitará el próximo sábado a las 18.00 horas el estadio Alfredo di Stéfano, en el que será el partido de ida del primer playoff de ascenso, de tres que tendrían que superar, para estar el próximo curso en Segunda. Una cita especial para el Real Madrid Castilla de Luca Zidane y Cristo que podría haber contado con la excepcional ayuda de Vinicius, pero no será así. El brasileño no jugará con el filial la fase de ascenso a la división de plata del fútbol español. Esa es la decisión que ha tomado Zidane y el club una vez terminada la temporada, la primera del brasileño en Madrid.

No ha sido un año fácil para el joven talento sudamericano. En su estreno en la capital de España, Vinicius ha tenido que sortear obstáculos mucho más complicados que el idioma. Adaptación a un nuevo continente y país, a una cultura distinta, a un fútbol mucho más rápido y técnico, y a la presión mediática y social que supone vestir la camiseta del Real Madrid. Han sido diez meses intensos para un niño que acaba de estrenar la mayoría de edad y que ahora merece un descanso.

Mordido en el derbi

En el beneficio de Vinicius no está jugar el playoff de ascenso a Segunda con el Castilla, por mucho que esto fuera un plus para el filial a la hora de lograr el objetivo. Su presencia sería un acicate más para los rivales, como ocurrió en alguno de los cinco partidos que jugó con el Castilla entre agosto y octubre -en el derbi ante el Atlético, el colchonero Tachi le mordió la cabeza-, y su rol ya nada tiene que ver con sus inicios el pasado verano. Vinicius es uno de los futbolistas de la primera plantilla en los que más expectativas hay depositadas de cara a los próximos años. Un Balón de Oro en potencia que «ahora tiene que descansar para llegar al stage de pretemporada en Montreal con las pilas cargadas».

Un punto de vista que comparte Zidane, y que el jugador también ve con buenos ojos tras la decepción de quedarse fuera de la Copa América. La grave lesión sufrida ante el Ajax, que le mantuvo durante dos meses fuera de los terrenos de juego y que ya le privó de debutar con la canarinha en el parón de selecciones de finales de marzo, ha sido clave para quedarse fuera de la gran fiesta del fútbol sudamericano. Con solo 18 años, Vinicius soñaba con ser uno de los 23 que defienda a su país en su país, con todo lo que eso conlleva en Brasil. De hecho, a mediados de abril cruzó el charco para presentar la camiseta que lucirá su selección en una Copa América tan especial para los brasileños y ser la nueva imagen de la canarinha, estatus que le hizo creer en su presencia en la lista final de Tite, pero no fue así.

La rotura de ligamentos de la articulación tibioperonea de su pierna derecha es una lesión que necesita una total recuperación, y Zidane no quiso correr riesgos una vez recibido el alta. No jugó ante Athletic, Rayo ni Getafe; tuvo apenas dieciséis minutos contra el Villarreal y catorce frente a la Real Sociedad; y solo ante el Betis disfrutó de los noventa minutos, el pasado domingo, cuando ya había sido comunicada la convocatoria de Brasil. Un final de temporada decepcionante para la única noticia buena, junto a Benzema, de un año para olvidar. Ahora le toca descansar, liberar cuerpo y mente y pensar ya en el Madrid 2019-2020.

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