El Macho pone contra las cuerdas a Evo Morales

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La tensión no cesa en Bolivia. Continúan los enfrentamientos en las calles, los heridos se multiplican (cerca de doscientos) y en las últimas horas se conoció la muerte de Limbert Guzmán, un joven de 20 años, lo que encendió aún más la ira de la población que rechaza un cuarto Gobierno de Evo Morales. El tiempo parece ir en contra y no a favor del presidente de Bolivia, que ha encontrado en el líder cívico Luis Fernando Camacho la horma de su zapato en cuanto a tenacidad y persistencia.

El boliviano al que llegan a comparar con el venezolano Juan Guaidó logró llegar a La Paz pese al bloqueo de las fuerzas de choque próximas al Gobierno de Morales. Lo hizo después de haber tenido que darse media vuelta y volver a Santa Cruz, la provincia más rica de Bolivia, donde continúan registrándose disturbios, así como en Cochabamba y otras partes del país. La oposición no acepta un resultado electoral considerado un fraude y reclama nuevas elecciones o una segunda vuelta. La auditoria que realiza la OEA, también partidaria de un balotaje, tampoco convence al considerarla un atajo para perpetuar a Morales en poder.

Camacho, presidente de un conjunto de organizaciones empresariales, vecinales y laborales de corte derechista llamado Comité Pro-Santa Cruz que se ha puesto al frente de la protesta, fue escoltado por el expresidente Jorge «Tuto» Quiroga y por Gustavo Pedraza, candidato a la vicepresidencia en la «fórmula» presidencial de Carlos Mesa. El objetivo de «El Macho», como le conocen en su tierra, es que Evo Morales firme su renuncia en una carta que llevó redactada, se anulen las elecciones y se convoquen otras sin la participación de Morales. «Venimos a buscar la paz del país. No queremos dividir a Bolivia, queremos una sola Bolivia», declaró el líder de Santa Cruz, enclave con aspiraciones separatistas entre algunos sectores.

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