El lápiz que planta una semilla de sostenibilidad

A primera vista Sprout es un lápiz como otro cualquiera pero en realidad se trata del único lápiz del mundo sostenible que se puede plantar y transformar en plantas y verduras después de usarlo. SproutWorld es la empresa de origen danés que ha patentado el producto y ya ha vendido diez millones de unidades en los últimos tres años. El origen de esta idea está en EE.UU., donde seis alumnos del MIT de Massachussets inventaron un lápiz con semilla. Decidieron producirlo y colocaron el proyecto en una página de crowdfunding, Kickstarter. Fue así como el creador y fundador de la empresa SproutWorld, el danés Michael Stausholm, contactó con ellos y se hizo con los derechos para venderlo en Europa y posteriormente compró la patente a nivel mundial.

Bajo la marca y patente de Sprout, los primeros lápices sostenibles se vendieron en Dinamarca. «Hubo mucha demanda y pronto se empezó a vender para otros países», explica a ABC la responsable de Comunicación, Stine Mynster. Ahora se venden en más de 70 países, entre ellos España, que representa el quinto mercado en ventas. «La demanda en España está creciendo y esperamos un aumento del 50% en 2019. Hay una demanda en general de soluciones y productos más ecológicos y las empresas están buscando formas de comunicar sus iniciativas sostenibles», añade.

El 85% de las ventas va a empresas u organizaciones «que quieren enviar otro mensaje de sostenibilidad», subraya Mynster. Hilton, Marriott, Coca Cola, Nestlé, Disney, IKEA y el Ayuntamiento de Madrid están entre sus clientes. Con un pedido mínimo de 500 unidades para las empresas, «se personalizan los lápices y en muchos casos se usan como regalos. Es una forma diferente de entablar conversación con las personas», puntualiza, y «un símbolo en la lucha contra el plástico». De forma particular es posible adquirir estos lápices a través de Amazon.

El lápiz contiene una cápsula con semillas de plantas que se disuelve en tierra húmeda. Se puede elegir entre 10 semillas diferentes. La cápsula está hecha con celulosa de planta, motivo por el cual se disuelve. «Cuando el lápiz es demasiado corto para seguir escribiendo es el momento adecuado de plantarlo», recuerdan en la empresa. En 2017 facturaron 2 millones y esperan llegar a los 2,5 millones este año. Y la idea no se queda aquí. «Estamos trabajando para lograr un bolígrafo ecológico y ya tienen listo un lápiz de maquillaje (ojo, labio, ceja) que se planta después de usarlo».

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