El Gobierno se plantea amnistiar a Junqueras para evitar que tenga que pedir perdón

Esquerra quiere ser la vieja Converg√®ncia, ocupar su papel central en la pol√≠tica catalana, gestionar la realidad auton√≥mica sin renunciar al sue√Īo independentista, aunque s√≥lo sea como formulaci√≥n te√≥rica, muy en la l√≠nea del PNV. ¬ęEnsanchar la base social del independentismo¬Ľ es el concepto con el que justifican su aterrizaje en la vida pr√°ctica. El PDECat quiere salvar los muebles y evitar que las locuras de Puigdemont acaben de arruinar lo que queda del partido. Comparte con ERC el inter√©s por regresar a la realidad, a la mesa en la que se reparte el juego y se toman las decisiones. Est√°n negociando, estos d√≠as, una nueva reforma laboral con Pedro S√°nchez, entre otros asuntos. El PSOE necesita los 17 esca√Īos que suman los dos partidos para que la legislatura no acabe de ahogarse en sus 84 diputados.

Hay negociaciones, planes de presente y de futuro. ERC quiere pactar con Podemos y con el PSC en Barcelona, confiando en que Ernest Maragall obtenga un concejal m√°s que Colau y reeditar el tripartito de izquierdas, pero esta vez lider√°ndolo. En la Generalitat, exactamente lo mismo: las encuestas sugieren que ERC podr√≠a gobernar con el apoyo de Podemos y el PSC, dejando a Puigdemont en la marginalidad y abandonando el frentismo independentista. Buenas noticias para el PSC, que saldr√≠a de su actual irrelevancia; buenas noticias para el PSOE, que se podr√≠a abstraer un poco la eterna dial√©ctica secesionista, buenas noticias para Podemos, que tocar√≠a gobierno por primera vez en la Generalitat, e inmejorable panorama para Esquerra, que tendr√≠a Catalu√Īa y la capital. P√©simas noticias para Puigdemont, lo que significa noticias doblemente buenas para Junqueras. Si el PDECat finalmente se escinde -como parece- del forajido de B√©lgica y se presenta por su cuenta a las distintas elecciones, podr√≠a formar parte de estas alianzas, desde dentro o prestando su apoyo externo a cambio de lo que en cada momento necesite.

En este sentido, hace 15 d√≠as, en el ¬ęcivet¬Ľ de Luis Conde en Fonteta, Artur Mas se ofreci√≥ a Adolfo Su√°rez Yllana como el hombre que puede arreglar las cosas en Catalu√Īa. Paz por presos, le propuso, con el manido sintagma de ¬ędesjudicializar la pol√≠tica catalana¬Ľ. El hijo del expresidente le despach√≥ espet√°ndole que en Espa√Īa, las leyes y las sentencias judiciales est√°n para cumplirlas. No todas las puertas est√°n igual de abiertas. Su√°rez Yllana qued√≥ bien con su p√ļblico y Mas, que flirtea con el PDECat para liderarlo si se escinde, tom√≥ nota de d√≥nde est√° el PP (y no s√≥lo Pablo Casado) y volvi√≥ a su mesa con su esposa, Helena Rakosnik.

Apaciguamiento

En este contexto de apaciguamiento y colaboraci√≥n -no tanto por buena fe sino porque como dice siempre el presidente Rajoy, ¬ęel mayor enemigo de un loco es la realidad¬Ľ- los l√≠deres independentistas presos son lo √ļnico que chirr√≠a y sobre todo Esquerra y el Gobierno est√°n estudiando c√≥mo resolver el problema. Cuando Joan Tard√† dice que jam√°s pedir√°n el indulto, no lo dice como un desaf√≠o, ni desde el irredentismo, sino porque lo que est√°n tratando de conseguir es que el Gobierno les conceda una amnist√≠a. El indulto obligar√≠a a Oriol Junqueras a pedir perd√≥n, a mostrar arrepentimiento y a comprometerse a no volver a hacer lo que hizo. No es que Junqueras quiera volver a las andadas, ni que no entienda que la declaraci√≥n de independencia fue un desprop√≥sito, pero las condiciones en las que tendr√≠a que pedir el indulto le inhabilitar√≠an para la pol√≠tica porque su p√ļblico independentista le ver√≠a como un desertor.

La amnist√≠a que ERC le pide a Pedro S√°nchez le brindar√≠a al PSOE un sistema de alianzas estable en Barcelona, en Catalu√Īa y en el Congreso, pero ser√≠a una peligrosa arma arrojadiza en manos de Vox, PP y Ciudadanos. Los negociadores del Gobierno creen que si esta amnist√≠a llegara tras haber ganado las elecciones, tendr√≠an margen para capear el temporal y que el esc√°ndalo se agotar√≠a antes de que pudiera pasarles factura electoral. Esquerra entiende y comparte esta reflexi√≥n, pero no se f√≠a ni del PSOE ni de S√°nchez, porque recuerda c√≥mo Zapatero enred√≥ a Mas con la negociaci√≥n del Estatut, y porque en general se hace cargo de la dificultad de la medida y asume que es desincentivar al Gobierno pagarle por anticipado. Por eso los apoyos de los republicanos son mayormente discretos y llegan con cuentagotas: su p√ļblico m√°s encendido no entender√≠a una cooperaci√≥n desacomplejada sin que los famosos ¬ęgestos¬Ľ se hayan producido, y l√≥gicamente el Gobierno no puede anunciar que tiene preparada una amnist√≠a pero que no la promulgar√° hasta ganar las elecciones para que no le haga perder 20 o 30 esca√Īos.

Decisiones complejas

Este tira y afloja es el que le da esperanza a Pablo Iglesias para decir que a√ļn se pueden salvar los Presupuestos, en la esperanza de que ERC conf√≠e en la palabra de S√°nchez -y de Iglesias, que ve con buenos ojos la f√≥rmula de la amnist√≠a- y preste su apoyo sin tener aseguradas las ganancias. Esquerra tiene demasiadas dudas, pero tambi√©n sabe que si precipita el final de la legislatura y las elecciones las ganan ¬ęlos otros¬Ľ sus planes se ir√°n al traste y ni siquiera el indulto -y ya no digamos la amnist√≠a- se contemplar√≠an como una posibilidad. Los escenarios que el partido de Junqueras tiene a medio y largo plazo son seguramente los m√°s halag√ľe√Īos de su historia, pero en plazo corto, y hasta inminente, tiene que tomar decisiones de una gran complejidad y cualquier error podr√≠a ser fatal.

Mientras, Puigdemont agoniza cada vez más solo con su Crida, exclusivamente rodeado de sus irredentos, y todo lo contrario de Esquerra -cuya absoluta prioridad es la puesta en libertad de Junqueras- sabe que para el PDECat los presos y los fugados son más bien un estorbo folclórico que le impiden transaccionar con normalidad, y que nunca dejarían que un lacito les estropeara un buen negocio.

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