El Garaje Foodie: el restaurante en el que todo va sobre ruedas

El Garaje Foodie es un restaurante valenciano en el que todo va, literalmente, sobre ruedas; por eso puede que al cruzar las puertas del local pienses por un nanosegundo que te has confundido y has entrado en el taller de al lado. No es habitual que, dentro de un mismo restaurante, las cocinas se encuentren integradas en distintos vehículos históricos de coleccionista de los años cincuenta, sesenta y setenta, perfectamente mimetizados con el resto de la decoración. El delicioso olor de la comida que emanan las furgonetas aparcadas resolverá tus dudas: definitivamente, estás en un restaurante.

Todo en el local está pensado para recrear al detalle el taller de reparación de vehículos que hubo en el mismo lugar hace casi seis décadas. “El local era un taller antiguo de los años sesenta, especializado en carrocerías de camiones. La dueña del local es la hija de su fundador, y decidimos dejar una pared en memoria de su padre, donde hemos colgado su logotipo original y fotos de las carrocerías que fabricaba”, remarca Robert Signes, propietario del establecimiento.

Evocan también el pasado industrial del lugar las viejas paredes de azulejos y el suelo barnizado imitando manchas de grasa y de aceite. El mobiliario te teletransporta a los setenta: lámparas de techo con rejilla, sillas de estructura metálica o mesas de madera tosca; hasta los camareros llevan uniforme de mecánicos y la cubertería toma la forma de herramientas. Con esta original idea y un estilo vintage cuidado al milímetro han conseguido ser finalistas en los premios de HIP AWARDS en la sección de experiencia y diseño.

Una solución a la pandemia

La pandemia ha obligado a una gran cantidad de comercios a reinventarse y buscar una solución de supervivencia. Es el caso de los ideólogos de El Garaje, que vieron cómo todos los eventos en los que solían trabajar se cancelaban. Dicen que las mejores ideas son las que emergen de los peores momentos, y así fue como a Robert Signes -promotor de eventos como el Solmarket- se le ocurrió reubicarlos en un viejo taller mecánico. “Reinventamos el sector del street food con esta iniciativa, congregando a los food trucks de más éxito de la Comunitat Valenciana en un único espacio de 600 m2 y con todas las medidas higiénico-sanitarias contra la Covid-19”- apuntaba el propietario. ¿Qué mejor solución que un taller mientras nuestra realidad se repara?

La pandemia obligó a bajar la persiana a cerca de 85.000 establecimientos hosteleros de toda España el pasado año, según datos de la patronal. Concretamente, en la Comunitat Valenciana, un informe del Consell de la Generalitat, cifra en 9200 millones las pérdidas que la crisis sanitaria ha provocado en este sector, que solo afectan a los comercios de mesa y mantel. Para la restauración ambulante no está permitida la libre ocupación ni la libertad de itinerarios, por lo que estas camionetas-restaurante únicamente pueden trabajar en mercados fijos, periódicos u ocasionales creados específicamente para ello como en ferias, competiciones deportivas, festivales musicales o eventos específicos de gastronomía rodante, todos anulados durante el pasado año. Una situación que dista bastante de la realidad europea, donde los food trucks tienen libertad de establecimiento y libre prestación de servicios.

Las furgonetas y su comida

Con espíritu callejero, carácter sociable y cosmopolita, la propuesta culinaria se basa en la comida informal de calidad. La oferta es variada y el espacio reúne hasta seis gastronetas diferentes en las que puedes probar comida fusión, pizzas artesanales, hamburguesas gourmet, tapas, bocadillos, dulces y cafés. La idea es trasladar los festivales de gastronomía rodante a un único restaurante, pero manteniendo la esencia de dichos eventos, en los que en una misma mesa puedes probar las diferentes propuestas. Así no solo evitas los conflictos sobre qué le apetece comer a cada quién, sino que también puedes compartir para probar el máximo de platos posibles.

EXOTIK

La gastroneta Exotik está dirigida por dos jóvenes cocineros valencianos apasionados por los sabores del mundo y la comida fusión que traen a Valencia lo mejor de las gastronomías más lejanas permitiéndote viajar sin apenas salir de la ciudad. Alex Hernándiz, uno de sus propietarios, nos recomienda no perdernos sus niguiris de atún, jamón flambeado, salsa teriyaki y yema macerada en soja o su bao de rabo de toro desmenuzado acompañado de salsa barbacoa, mayonesa de hoisin, lima y menta, y coronado con el punto final crujiente que le aporta la cebolla frita: puro umami.

LA Nº5

Los entusiastas de las hamburguesas tienen un destino claro, y es la Nº5. Allí sirven auténtica carne de ternera rubia gallega en un bollo artesano de cerveza, la combinación perfecta que marca la diferencia entre una hamburguesa normal y otra en mayúsculas. Entre las ocho hamburguesas que se hacen hueco en la carta destacamos la Montesa, en la que el queso de cabra y la cebolla caramelizada forman un combo conocido y eficaz. También hay otras cuyos ingredientes te harán saborear Italia, como la Vespa, acompañada de rúcula, tomate seco, queso parmesano y pesto.

Para acompañarlas, los conductores de esta gastroneta también tienen espacio en su carta para ensaladas frescas y entrantes perfectos para compartir, como los totopos con queso fundido, guacamole, pico de gallo, jalapeños y carne de ternera deshilachada (el famoso pulled beef).

LA RODANTE

Aunque pueda parecer un chiste de Matías Prats, lo cierto es que en La Rodante todo rueda: desde sus propios neumáticos hasta el típico cuchillo redondo que utilizarás para cortar sus pizzas artesanales. Las elaboran cuidando al máximo los ingredientes naturales, de proximidad -el tomate es valenciano, por supuesto- y de calidad. Entre su oferta de pizzas, amasadas a mano, comparten protagonismo clásicas como la cinco quesos con versiones menos puristas como la barbacoa o la carnívora -con carne de vacuno, bacon crujiente y salsa ‘steak house’- y otras que directamente pueden parecer antisistema, como la de bogavante. ¿No comes animales? También encontrarás opciones veganas, con fundente ‘queso’ de coco.

ELS IAIOS

El sabor de la ‘terreta’ está presente a diario con el food truck Els Iaios. Entre sus fogones preparan tapas tan habituales en los bares valencianos como las bravas, la ensaladilla rusa o el morro de cerdo frito, aunque su verdadera especialidad son los bocadillos tan arraigados a la cultura del ‘esmorzaret valencià’. El Visanteta es un buen ejemplo: longanizas de Requena con habitas baby salteadas en pan de pataqueta que -para los que no estén muy metidos en el gremio panadero- es un panecillo con forma de media luna típico de la comarca de La Huerta de Valencia. Si tu religión te prohibe ponerle legumbres a un bocadillo y prefieres los clásicos, pide un Juanjo: te servirán una generosa porción de ternera rubia gallega con queso manchego fundido encima.

POSTRE Y CAFÉ

Si crees que para el postre siempre hay sitio porque no va al estómago sino directo al corazón, se impone una visita a la Citroen HY de Muuice, donde encontrarás desde helados y granizados hasta gofres, crepes y tartas caseras como la red velvet, la carrot cake o el tiramisú (entre otras).

En toda comida que se precie es imprescindible el broche final cafetero y de ello se encargan 3 Siete 3, desde un Vespacar de los 70 restaurado en el que sirven auténtico café Arábica 100% natural de especialidad. Su estandarte es el cremaet: un carajillo tricolor en el que el alcohol flambeado y el café no se mezclan, con toques de canela y limón (con una receta secreta de ron cocinado que importan desde la cuna de esta delicia cafetera, Castellón). Entre otras combinaciones clásicas y originales, tienen el cremoset para los más golosos o el crematonic si buscas un trago largo para celebrar la vuelta de la sobremesa, ahora que el horario de apertura en hostelería valenciana se ha alargado hasta las 22.

El Garaje Foodie: . Mapa.

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