El FBI pide ayuda para confirmar las confesiones del peor asesino en serie de la historia de EE.UU.

ABC

Cinco años después de que los analistas del FBI comenzaran a vincular casos con el asesino convicto Samuel Little y de que éste confesara casi un centenar de crímenes, el FBI ha confirmado que este antiguo boxeador de 79 años es el peor asesino en serie de la historia de Estados Unidos.

Little ha confesado 93 asesinatos cometidos entre 1970 y 2005, la mayor parte de ellos de mujeres, y el FBI se teme que sus confesiones son creíbles. Hasta ahora ha podido verificar 50 confesiones, pero aún quedan muchas pendientes de confirmar.

«Muchas de las muertes de sus víctimas fueron declaradas sobredosis o atribuidas a causas accidentales o indeterminadas y algunos de los cuerpos nunca fueron encontrados», explica el FBI en la página web que ha abierto para tratar de confirmar el resto de confesiones con ayuda del público.

Little lleva en prisión desde 2014, después de que fuera condenado a cadena perpetua por tres muertes, pero «aunque ya está en prisión, el FBI cree que es importante buscar justicia para cada víctima, cerrar todos los casos posibles», señala Christie Palazzolo, analista de delitos del FBI.

El FBI cree que es importante buscar justicia para cada víctima, cerrar todos los casos posibles

«Durante muchos años, Samuel Little creyó que no lo atraparían porque pensó que nadie estaba contando a sus víctimas», explica Palazzolo. Este antiguo boxeador, también conocido como Samuel McDowell, fue arrestado por primera vez en 2012 en un albergue para personas sin hogar en Kentucky. Enviado a California en el marco de un caso por un asunto de drogas, al comparar su ADN la policía descubrió su relación con tres investigaciones no resueltas, las muertes de tres mujeres en Los Ángeles entre 1987 y 1989. Las tres habían sido golpeadas y estranguladas.

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Little fue condenado por estos tres asesinatos, pero la Policía compartió su ADN y detalles de su modus operandi con el FBI, que encontró «un alarmante patrón y nexos convincentes con muchos otros asesinatos», en su mayoría «mujeres vulnerables y marginadas» dedicadas a la prostitución y adictas a las drogas. Little mataba a sus víctimas a golpes o las estrangulaba, antes de abandonar sus cuerpos en una cuneta, en un garaje o arrojándolas por un acantilado.

Al no emplear más arma que su fuerza bruta, muchos de sus homicidios fueron considerados entonces como sobredosis, accidentes o causas naturales. «A veces sus cuerpos no fueron identificados y sus muertes ni siquiera investigadas», detalló el FBI.

Uno de los sucesos llevó al FBI a Texas. «Encontramos un caso en Odessa (Texas) que recordaba mucho a él y pudimos ubicarlo pasando por esa zona casi al mismo tiempo (del asesinato)», señaló Palazzolo en un comunicado en 2018.

Acompañados de los Rangers de Texas, el FBI decidió interrogar la pasada primavera a Little en la cárcel de California, que accedió a cooperar a cambio de un traslado penitenciario.

«Repasó ciudades y estados y les entregó a los ‘rangers’ el número de personas que mató en cada lugar. Jackson, Misisipi, una; Cincinnati, Ohio, una; Phoenix, Arizona, tres; Las Vegas, Nevada, una», explicó Palazzolo.

Little recordaba a sus víctimas y los asesinatos en gran detalle. Se acordaba de sus nombres (Alice, Mary-Ann, Linda …), su edad, lugares y circunstancias de los delitos, hasta fue capaz de dibujar los rostros de algunas de las mujeres, aunque su memoria falló a la hora de memorizar las fechas y establecer una cronología.

En total, Little confesó otros 90 asesinatos en un lapso de 35 años y repartidos por toda la geografía estadounidense. De ellos, se han podido verificar 50, pero aún quedan muchas confesiones por confirmar. Para ello, el FBI, con el apoyo de los Rangers de Texas, proporciona en la nueva web «Confesiones de un asesino» información adicional y detalles sobre cinco casos con la esperanza de que alguien recuerde algún detalle que impulse la investigación.

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