El entrenador de la yegua a la que se le detectó cocaína le apunta al sistema de control

Boni en La Plata; el preparador quiere confirmar que los análisis correspondan a su yegua Fuente: LA NACION

“No puedo resolver ni hilvanar el motivo. Muchos se preguntarán, al igual que yo, cómo aparece cocaína en un análisis si no se le suministró. Realmente no lo sé. Lo que sí sé es que hay fallas en los hipódromos, hay medios de contaminación. No sé la vida particular de los peones, si se drogan o no. En muchos casos, o mejor dicho en la mayoría, somos los entrenadores víctimas sin defensa de los errores ajenos”, sostiene Eusonio Virgilio Boni, el entrenador de 47 años sancionado en el hipódromo de La Plata luego de que una de sus yeguas, Imperial Queen, diera positivo en los análisis que procesa el Centro de Control del Doping de la Provincia de Buenos Aires.

“Voy a pedir informes del procedimiento a la Facultad. Ya hablé con un abogado, con un químico y con alguien que hace estudios de ADN”, avisa Boni, cuya versión no coincide con la brindada por las autoridades del hipódromo platense. “No es verdad que yo haya desistido de la contraprueba. Yo quería hacer la apertura del frasco testigo, pagar el arancel (16.000 pesos, a cuenta del preparador) e iba a llevar a un químico de San Isidro, pero me dijeron que eso no iba a tener validez y que no tenía sentido, porque iba a dar positivo también”, asegura a LA NACION. En rigor, son pocos los casos en los que la misma muestra arroja un resultado diferente en segunda instancia. También, casi nadie asume su culpa. Vencido el plazo y sin haberse presentado, la Comisión resolvió la descalificación y difundió las penas, que para él fue de cuatro años.

“Es lamentable que haya pasado esto. A la yegua no se le suministró ninguna droga. Solamente “calm and call”, que es un tranquilizante permitido, porque es una potranca muy nerviosa. De hecho, la cambié de stud y de peón luego de correr en Palermo porque, además, se enloquecía en la partida (el lugar donde paran antes de entrenar). Las dos primeras veces que corrió estaba en un stud afuera del hipódromo y luego pasó a otro dentro de la villa hípica”, repasa el entrenador, que esa tarde del triunfo no necesitó de un transporte para llevarla. Apenas una caminata dentro del predio la separó de los primeros controles.

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A poco más de una de semana de conocerse el hecho, Boni dice que está “digiriéndolo”. Y enfoca la situación desde lo personal y en el contexto: “Tengo respeto por mi apellido y por mi familia, son generaciones trabajando en el turf. Es irrisorio y poco sensato lo que pasó. Nadie lo haría sabiendo que lo van a sancionar. Hace más de 10 años que no me suspendían y aquella vez fue una pena menor, de solo 30 días, y pese a que la química que hizo el procedimiento se equivocó de muestra”. En el turf, el cuidador no pierde la oportunidad de seguir con su trabajo, a diferencia de un jinete sancionado. El reglamento permite, en cierta forma, que tenga un tutor por el tiempo sancionado, aunque las autoridades no lo tomen como tal. Es una zona gris.

Boni fue el ganador de una estadística de entrenadores de La Plata, la de 2014. Su abuelo José, que se hizo famoso con su apodo, Pepe el Herrero, fue un preparador histórico, que sumó quince conquistas anuales, algunas de ellas en el viejo hipódromo de Temperley. Lo mismo que su tío Eusonio, que obtuvo diecisiete en el Bosque y un clásico para productos lleva su nombre.

“El informe del hipódromo dice que en la muestra de orina apareció cocaína. ¿Quién le dio? No sé si esto fue una cama hecha hacia mí, por odio al patrón, fue el peón que se drogó y la intoxicó a la yegua, si fue algo a propósito. Realmente no lo sé, hay muchas conjeturas. Lo que sí aseguro es que en mi caso y, creo que en varios otros tiempo atrás, es imposible, mentira y un absurdo. Nadie va a arriesgar su patente de cuidador y ensuciarse de esta manera. Es de ignorante el solo hecho de pensar eso… Una vez más, manchan a los entrenadores y al turf”, se enoja, y precisa: “A mis caballos, los tratamientos se los doy yo. Y es más, hasta los guardo en el auto porque son caros y porque no quiero que los manipule nadie”.

Imperial Queen había ganado la séptima carrera del 4 de mayo. Crédito: Captura de TV

En la Argentina, vale recordar, “la manipulación de medicación no tiene límites y cualquiera puede hacerlo”, remarcó un referente de los veterinarios. Más allá de eso, Boni justifica sus conocimientos. “Siete años estuve en la facultad de veterinaria, farmacología la aprobé con un 9. Ni un ignorante le daría cocaína a un caballo”, completa.

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