El edificio donde Miguel Fisac inventó las vigas-hueso y dio relevancia al uso del hormigón

Al borde del río Manzanares, junto al Puente de Segovia y a escasos metros de la sala Riviera, se encuentra el Centro de Estudios Hidrográficos (CEH). Un edificio diseñado por Miguel Fisac, que fue muy rompedor en el momento de su construcción (año 1963). Este centro se creó en 1933 y su sede estaba en Marqués de Riscal, 10 «pero su primera etapa fue muy breve ya que se suprimió en 1936», cuenta a ABC el actual director del CEH, Federico Estrada. En sus inicios, un equipo reducido de personas pero muy válido, liderado por el ingeniero Manuel Lorenzo Pardo, realizaron un trabajo muy importante. El centro nació para elaborar el Plan Nacional de Obras Públicas y «fue Lorenzo Pardo quien concibió la idea de la gestión del agua por cuencas hidrográficas que en su momento fue muy novedoso y así nacieron las confederaciones hidrográficas y luego la idea se extendió a Europa», añade Estrada.

Habrá que esperar hasta el año 1960 para recuperar el CEH, ahora englobado en el CEDEX, el organismo creado en 1957 tras la reforma de Universidades. El ministerio de Fomento se quedó con los laboratorios de la antigua escuela de Caminos y puso en marcha esta entidad que cuenta hoy con ocho centros relacionados con las obras públicas , uno de ellos el CEH. Y para la sede de este renacido centro se encomendó la tarea a Miguel Fisac. «La parte original del edificio incluye las oficinas y la nave de ensayos. Posteriormente se realizó una ampliación para aumenar la nave de ensayos, que fue diseñada por Antonio Torroja», explica el director del centro.

Reproducción de una presa para estudiar el comportamiento del agua – BELÉN RODRIGO

Este edificio es uno de los más singulares y carismáticos de la larga trayectoria profesional de Fisac. Es uno de los primeros terminados en hormigón visto en Madrid y el primero de la capital que consigue cubrir un espacio adintelado con vigas de hormigón prensado con armaduras postesas. Según explicó el propio autor, «es de gran sencillez formal y de una absoluta expresividad estructural». No cabe duda que el hormigón es el protagonista de este edificio, «estructuralmente y estéticamente», subraya María Isabel Berga Cano, responsable de las Relaciones Internacionales del CEH. El arquitecto tuvo muy en cuenta la funcionalidad del edificio a la hora de su diseño aunque eso supusiese ir en contra de las modas. El suelo, por ejemplo, en las zonas de oficina, «es de plástico» cuando se elegía casi siempre mármol y el techo, «en escayola, no tiene juntas, es muy absorbente, da un confort acústico muy bueno», añade.

Laboratorio

El espacio más emblemático del edificio es el techo del laboratorio hidráulico, uno de los más grandes de España y del mundo. «Aquí se realizan a escala las presas, algunas existentes y otras en construcción, para poder comprobar su comportamiento hidráulico. Era necesario garantizar una luz homogénea para que en las fotos y en los vídeos aparezca muy fiel ese comportamiento del agua», aclara María Isabel. La solución encontrada por Fisac fue la de las vigas-hueso, tal y como él las llamó, que permite dotar al espacio arquitectónico de una manera precisa y efectiva de luz natural. «Fue el mayor desafío estructural que había tenido.

Se trataba de crear un espacio rectangular de 80×22 m con una iluminación de bóveda celeste, totalmente uniforme, que me obligó a inventar una solución completamente nueva», explicó posteriormente Fisca. Optó por vigas pretensadas con armaduras postesas y elementos prefabricados (dovelas) que intervienen en la misma como elementos de cubrición que apoyan directamente sobre un muro armado de hormigón. Estas vigas huecas en forma triangular permiten aprovechar de forma homogénea la luz cenital, el aislamiento térmico y acústico y una gran facilidad para la recogida del agua por la impermeabilización del hormigón pretensado. Un modelo que acabaría por patentar y que posteriormente se utilizó de una forma industrializada en la cubrición de unas fábricas de Vich y Montmeló. Estas vigas – hueso solucionaban los problemas de corrosión y durabilidad.

Cubierta de la sala de ensayos en la que Fisac optó con vigas-hueso inventadas por él
Cubierta de la sala de ensayos en la que Fisac optó con vigas-hueso inventadas por él – BELÉN RODRIGO
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Esta cubierta estuvo activa hasta 1994 pero debido a unas filtraciones fue necesario realizar algunas modificaciones y dar un poco más de inclinación, siempre contando con la supervisión de Fisac. Las mismas vigas, en tamaño más reducido, las encontramos en la marquesina de la fachada. Y la preocupación que tuvo con la luz en la cubierta la trasladó a los tramos de escaleras del edificio, optando por peldaños en ménsula.

Muebles y decoración

El arquitecto manchego no solo se preocupó del exterior sino también del interior del edificio y ultimó hasta el último detalle diseñando mesas, sillas, sillones y picaportes. El auditorio, con capacidad para 186 personas, es prueba de ello. Se conservan las butacas originales, la mesa, el púlpito y unas sillas muy originales, con pata de gallina, que se apoya en cuatro líneas. «Había diseñado estas sillas para un concurso de la compañía transmediterránea y como no ganó acabó por utilizar aquí las sillas» cuenta la responsable de Relaciones Internacionales del CEH. «En el auditorio se puede ver muy bien la influencia de la arquitectura nórdica en el trabajo de Fisac ya que utiliza mucha madera», añade. Además es posible apreciar otra característica de su obra, la asimetría, «no le gustaba que las piezas fueran iguales y lo podemos ver en los espacios de mármol o de madera, ya que utilizó tamaños diferentes». En la sala Blanca (se llama así porque en ella se redactó el Libro Blanco del Agua), se puede apreciar una mesa de madera diseñada por Fiscac.

En el auditorio Miguel Fisac también diseñó los muebles
En el auditorio Miguel Fisac también diseñó los muebles – BELÉN RODRIGO

El interés que despierta este edificio entre los arquitectos es cada vez mayor, con visitas que proceden de escuelas de Arquitectura de distintos países. «Parece que se ha vuelto a poner de moda. Una de las sillas, por ejemplo, la valoraron recientemente en 60.000 euros», comenta María Isabel Berga Cano.

El día a día del centro

Este edificio siempre ha tenido un carácter muy funcional y se sigue utilizando para los fines que fue proyectado. El centro, ahora compuesto por 80 personas, vivió épocas con mayor actividad ya que llegaron a ser 300 trabajadores. «La crisis nos ha afectado mucho, se han reducido muchos puestos de trabajo y nos hemos ido adaptando a las necesidades actuales del país», confirma Federico Estrada. El CEH se ocupa de saber cuánta agua hay en España, clasificar los ríos, del trasvase del Tajo – Segura desde que se proyectó en los años 60, «una obra muy singular desde el punto de vista de ingeniería». Desde hace unos años se ocupa también de la calidad del agua, y de las cuestiones medioambientales. «Evaluamos los recursos hídricos, las crecidas e inundaciones, cómo puede afectar el cambio climático, entre otras materias», añade. Además en el laboratorio hidráulico reproducen a escala presas para poder ver el comportamiento de las aguas. «Recibimos también encargos de empresas privadas que van a realizar presas, muchas de ellas en el extranjero». El director del CEH recuerda que en España hay 1.300 presas y que en muchas de ellas hay que realizar trabajos de reforma para que cumplan los requisitos actuales de seguridad. En la nave grande se reproducen los modelos fluviales. El presupuesto del CEDEX de 30 millones de euros (llegó a superar los 60 millones) se distribuye por los ocho centros en función de las necesidades específicas de cada uno.

Para las escaleras optó por peldaños en ménsula que dejan entrar mejor la luz
Para las escaleras optó por peldaños en ménsula que dejan entrar mejor la luz – BELÉN RODRIGO

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