El dibujante español que disecciona la política en ‘The New York Times’

Hoy él también se ha convertido en profesor de animación en esa misma escuela y, desde hace poco más de un año, también es padre. Se ha pasado, por así decirlo, al sentido más primigenio de la creación. “Lo ha cambiado todo, pero todo a mejor”, reconoce, y dice que eso le ha hecho optimizar su tiempo de concentración y no perder el tiempo con proyectos irrelevantes. Y aunque no ha evitado la tentación de crear él mismo algún juguete, también prefiere, en esta faceta vital, no caer en la tendencia de la paternidad de diseño. “Por suerte, mi prima, que vive en Madrid y ha tenido dos hijos, cada vez que viene alguien a visitarnos, nos manda una bolsa entera de ropa usada para el niño. Incluso tenemos ropa que fue mía. Mantenemos la tradición”, bromea.

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