El corazón del ciervo

En El peral salvaje, la última película de Nuri Bilge Ceylan, un joven que quiere ser escritor, Sinan, regresa a su pueblo, situado en la zona de Turquía donde yacen los vestigios de la mítica Troya. Allí se encuentra con las personas que en otro tiempo formaron parte de su vida: una antigua compañera de juventud, un escritor famoso con el que termina discutiendo con violencia, unos imanes que le ofrecen una visión idealizada de una religión en la que ya no cree; y, sobre todo, con su padre, al que considera un fracasado que dilapida su escaso sueldo de maestro en el juego y que vive obsesionado con cavar un foso en una tierra donde no puede haber agua. Sinan quiere alejarse de un mundo al que no quiere pertenecer por sentirse superior a los que viven en él, y serán esos encuentros los que le devuelvan inesperadamente las imágenes y sonidos de un territorio poblado de historias que forman el tejido escondido de su ser. El propio Ceylan, en una entrevista que concede con motivo del estreno de la película, resume con un dicho de su pueblo el sentido que la historia tiene para él: todo lo que el padre esconde aparecerá un día en el hijo.

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