El confinamiento puso en valor los paseos. Caminar puede ser un acto político

Tantos meses después, nos sentimos atrapados por el virus. Con el otoño a la vuelta de la esquina, seguimos soñando con viajar. Paseando entre mapas y listas, estaríamos dispuestos a ir incluso a lugares con nombres como Batman en Turquía, No Place (ningún lugar) en Gran Bretaña, Shit (mierda) en Irán o Idiotville (pueblo de los idiotas) en Estados Unidos. Pero la epidemia nos fuerza a andar más quietos, apenas a merodear cerca de casa. Así que una buena opción puede ser pasear por los parajes desconocidos de nuestro propio entorno, como nómadas en la ciudad. Un viaje a pie por las afueras de nuestro mapa cotidiano.

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