El Ayuntamiento de Sevilla saca del cajón tras 15 años la reforma de la iglesia de San Laureano

Han tenido que pasar 15 años para que, por fin, las máquinas de obras entren en la antigua iglesia de San Laureano. Se trata de un edificio del siglo XVIII, que ha pasado por distintas etapas y usos y que había caído en el olvido. Ahora, su titular, la Gerencia de Urbanismo, ha destinado 227.000 euros para que allí se realicen obras de consolidación de la nave de lo que en su día fue el templo, y de sustitución de la cubierta. Esos trabajos, que ya han comenzado, tienen un plazo de ejecución de ocho meses. Durante ese tiempo, se sustituirá la madera de la bóveda por una de mejor calidad (laminada), sustituyendo la cubierta al completo. También, se recuperarán las pilastras, y el ornamento de las cornisas y carpinterías, así como se consolidarán los muros, las ventanas, se creará una puerta de acceso hacia la calle Goles y se instalará una solería provisional. El edificio tendrá en este tiempo una instalación básica de electricidad hasta que se determine el uso definitivo. En estos ocho meses, el Ayuntamiento abrirá un proceso de participación con los vecinos para proyectar la función que tendrá en un futuro la iglesia de San Laureano. El alcalde, Juan Espadas, que ha acudido este viernes a visitarla junto al delegado de Hábitat Urbano, Antonio Muñoz, ha indicado que «analizaremos las necesidades del barrio y de este distrito -que tiene carencias de equipamientos públicos- y dialogaremos con la comunidad propietaria conjunta». En las cubiertas, que están en muy mal estado, anidan las palomas – Juan Flores Espadas no ha adelantado de momento ningún proyecto que pueda albergar San Laureano, que se ha planteado en otras ocasiones como sala de exposiciones. El último plan puesto sobre la mesa fue en 2016. El Ayuntamiento presentó a los vecinos un edificio «desmontable» que se insertaría dentro del templo -similar al antiguo convento de San Antonio el Real de Salamanca, reconvertido en tienda de Zara-, que albergaría el local prometido a la asociación de vecinos de los Humeros, oficinas municipales y talleres. Nada más se supo de aquel proyecto, que contaba con el visto bueno de los vecinos. Del palacio de Hernando Colón a cuartel San Laureano jugó un papel fundamental en la Guerra de la Independencia. Pero la historia de estos suelos va mucho más allá. En 1526, la ciudad cedió a Hernando Colón (hijo del almirante que descubrió América) unos suelos contiguos a la muralla y que eran una escombrera para que edificara allí su palacio extramuros sobre la barbacana de la muralla almohade, que pasa por allí. Cuentan los arqueólogos que era tal la cantidad de residuos que había agolpada en las defensas de esta parte de la ciudad, que era una zona por la que se entraba ilegalmente en aquella Sevilla del XVI. Posteriormente, en 1587, allí se construyó la primitiva capilla de la hermandad del Santo Entierro, ya desaparecida. Entre 1609 y 1750, se levantó el Colegio de San Laureano y, con él, la iglesia. A mediados del XVIII, se desplomó la cúpula del primitivo presbiterio (hoy en la zona de acceso a la iglesia por el chaflán de Goles). En vez de recuperarla, se instaló un muro, que es el actual, y que ni siquiera estuvo bien consolidado en las uniones con los originales de la nave. Ahora presentan numerosas grietas que deberán solucionarse. Bajo la cal de los muros hay algunos restos de pinturas murales por clasificar – Juan Flores Desde entonces, ha sufrido numerosos avatares. En 1810, el gobierno napoleónico exclaustró el colegio conventual, fue expoliado y quedó en ruinas. Tras la victoria española en la guerra, los frailes regresaron en 1814, pero tres años más tarde se originó un incendio que afectó notablemente al complejo. En 1835, fue desamortizado y usado como cárcel y almacén para el Ejército. En 1848, el general Lara compró el edificio y lo reformó para usarlo como almacén, conservando la nave de la iglesia. En el siglo XX, se consruyeron los nuevos usos del patio. Así, fue pasando el tiempo hasta que el Ayuntamiento se hizo con la propiedad de la iglesia en 2005. El Consistorio firmó un convenio con la Universidad de Sevilla para que ésta lo usara como equipamiento, pero en 2011 la Hispalense decidió no acometerlo por la crisis, tras comprobar el mal estado en el que se encontraba. Ahora, la Gerencia de Urbanismo por fin ha destinado una partida de 227.000 euros y se llevarán a cabo los trabajos para que el edificio quede en perfecto estado antes de llenarlo de contenido.

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