El Ayuntamiento de Madrid deja desnudos a los ciclistas | Blog I love bicis

Aunque la World Naked Bike Ride se celebra una vez al año, en Madrid se podría convocar todas las semanas. Si la cita reivindica con la desnudez la fragilidad de los ciclistas ante el tráfico a la vez que reclaman políticas efectivas para la bici; en la capital, pasan los años y los ciclistas no solo siguen desnudos, sino que nadie se plantea ni siquiera darles ropa.

Mientras la llamada nueva normalidad —y la nueva movilidad— ha incitado a muchos Ayuntamientos (París, Valencia, Londres, Bogotá, Nueva York…) a actuar en favor de la bici, y construir vías provisionales a costa del espacio del coche, Madrid no ha hecho nada. “A mediados de abril, en paralelo a las actuaciones que estaban empezando a tomar multitud de ciudades del mundo, propusimos [al Ayuntamiento] crear un conjunto de vías ciclistas provisionales”, explica la asociación Pedalibre.

La organización ciclista elaboró un mapa con el trazado de eso carriles que reclaman: “Siete vías radiales y transversales; tres vías de ronda y cinco enlaces que podrían articular la nueva movilidad en la ciudad”. “Ni obtuvimos respuesta del Ayuntamiento ni hubo actuación alguna para promover la bici”, explican. Por eso, ahora se lo han querido recordar al Ayuntamiento con una campaña en redes: #RedCarrilesBiciProvisionalesYa.

Uno de los fenómenos de la pandemia ha sido la bicicleta, cuya faceta urbana ha sido descubierta por muchos ciudadanos. No solo las ventas y reparaciones han crecido, sino también los usuarios y los usos de los sistemas de bici públicos. El de Madrid, Bicimad, marcó el viernes 20 de junio un récord absoluto: 17.338 desplazamientos, un 19,6% más que el mismo día del año anterior.

De hecho, las bicis son el único medio de transporte público que mejora sus cifras en la capital con respeto a 2019: bus y metro siguen muy por debajo de sus datos habituales. Además, con la reactivación de la actividad el Ayuntamiento de la capital calcula que entre un 10% y un 15% de los viajeros de transporte público se pueden pasar al coche. Un aumento de vehículos que agravaría los problemas de contaminación, que ha reflejado sus mejores datos históricos durante la pandemia, y que esparciría el atasco por la ciudad.

A pesar de ello, el equipo de Almeida no considera los carriles bici provisionales necesarios ni prioritarios. El Ayuntamiento apuesta por “ejecutar los carriles bici ya proyectados y planificados”, según el Área de Movilidad y Medio Ambiente. Proyectos y planes ajenos a la nueva movilidad y que, en algunos casos, llevan esbozados más de una década: el último plan director de movilidad ciclista data de 2008, que como no se había ejecutado, en 2016 se revisó y se renombró como 2008+.

Esa promesa es, para Pedalibre, “una maniobra de distracción para no hacer nada”. No se fían de un alcalde que ha intentado paralizar la estrategia de lucha contra la contaminación Madrid Central (aún vigente pues el plan de Madrid360 no ha sido aprobado); que ha desmantelado carriles bici y que puede seguir haciéndolo, según declaró el delegado de Movilidad y Medio Ambiente, Borja Carabante, en una reciente entrevista en El Mundo (hablaba del carril bici de bulevares). Días antes, Carabante había anunciado que iba a permitir la entrada en la capital de empresas privadas de bici de alquiler sin base (free floating) para aumentar la oferta. Madrid ya tuvo este tipo de sistemas, pero acabaron generando problemas en la vía pública.

Pero no solo la bici ha quedado fuera de las propuestas municipales pospandémicas: los peatones también. A la vez que el alcalde de Madrid ha dado el visto bueno a la expansión de terrazas, no ha elaborado un marco para evitar que ese crecimiento hurte espacio al peatón. En algunos barrios, como Chamberí, se han realizado experiencias piloto en las que las ampliaciones han sido a costa de plazas de aparcamiento, pero por el momento no hay una dirección clara.

Tampoco se ha aumentado el espacio peatonal en calles y barrios con aceras estrechas, como Vallecas, lo que obliga a los ciudadanos a apelotonarse en la vía pública. Almeida presentó henchido el cierre al tráfico de 36 calles de las más de 9.000 que tiene la ciudad durante los fines de semana. Iban a ser 29, pero finalmente el alcalde cedió y otorgó a los peatones un 0,4% del espacio de esas vías (disfrutable solo los sábados y domingos). Calles en las que las bicis tienen prohibido circular.

“El abrumador número de ciudades que están aprovechando esta pandemia para implantar y consolidar la bici con carriles provisionales o acelerando planes ciclistas previstos contrasta con el inmovilismo del Ayuntamiento de Madrid”, lamentan desde Pedalibre. Dicen estar preocupados y piden a los políticos “estar a la altura del momento” por el que se está pasando. Por ahora, parece que Almeida y su equipo prefieren que los ciclistas sigan desnudos.

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