El año que Malú y Rivera vivieron vertiginosamente

Cuando a principios del pasado mes de octubre, en una entrevista en Telemadrid, le preguntaron a Albert Rivera sobre su situación en Ciudadanos tras el 10-N si los resultados no eran los esperados, el ahora expresidente del partido no titubeó al responder: «Tengo vida fuera de la política. Además, la vida es mucho más que la política». Los diez diputados que el partido tendrá esta próxima legislatura le hicieron comparecer el lunes en la sede de Ciudadanos para anunciar que no solo dejaba la formación de centro-derecha y su acta de diputado, sino que también dejaba atrás su función pública. En una multitudinaria comparecencia, subrayó que tenía que «seguir soñando» y ser «feliz», y que por eso había llegado el momento de dar paso a alguien que «quiera estar al ciento veinte por ciento». Rivera recogió en su discurso de despedida una frase que recordaba a esas dos que había pronunciado un mes antes: «La vida es mucho más que la política». Así, después de trece años al frente de Ciudadanos, el abogado y ahora expolítico tomaba una decisión que llevaba meses rumiando: salir del primer plano para centrarse en él y en los suyos. «Dije que quería ser el presidente de las familias, ahora ya no voy a serlo, pero sí voy a ser por lo menos mejor padre, mejor hijo, mejor pareja, mejor amigo. Es lo que creo que se merecen», concluyó emocionado en su despedida de catorce minutos. El adiós en público precedió al privado. La misma noche del lunes, Rivera cenó con el que ha sido su equipo hasta esta semana. Recordaron los inicios del partido y anécdotas de estos últimos años. Quedó con ellos en que seguirían en contacto después de una desconexión sin fecha de caducidad. Carretera al oeste Y en plena resaca emocional, el martes al alba Rivera se subió con Malú a un coche para enfilar la A-5 en dirección Extremadura. Desayunaron en un restaurante de carretera y compraron un par de bocadillos de jamón para el viaje, tal y como contaron en «Sálvame». Todo apunta a que el destino final de sus días de asueto ha sido Comporta (Portugal), donde la pareja ya estuvo el pasado mes de mayo. Probablemente allí Rivera ha dado la bienvenida a los 40 años, -que los cumplió ayer-, celebrando además con la cantante su primer aniversario juntos. Y es que, aunque la ruptura del expolítico con Beatriz Tajuelo no fue oficial hasta finales de enero de este año, lo cierto es que a él y a la intérprete de «Aprendiz» no se les veía juntos desde el acto de la Fiesta Nacional de 2018. No fue hasta mediados de febrero de este año cuando se supo que Rivera llevaba varios meses saliendo con Malú. La noticia fue un bombazo, que llegó cuando faltaba un mes y medio para las elecciones de abril, tras las que Ciudadanos se situó como tercera fuerza política con 57 escaños en el Congreso de los Diputados. Mientras se escenificaba el ascenso político de Rivera, Malú permanecía en casa recuperándose de una lesión de tobillo por la que tuvo que cancelar una gira de catorce conciertos para pasar por quirófano. Con las persianas de su casa bajadas, como contó Pilar Vidal en estas páginas, esta convalecencia le permitió a Malú mantenerse alejada del foco mediático y de los paparazi que durante semanas hicieron guardia en la puerta de su casa para captar una foto que en ese momento cotizaba al alza en las revistas del corazón. Seguramente por la presión a la que se ha visto sometida -incrementada los últimos meses por un posible embarazo-, Rivera le dedicó unas palabras el lunes para agradecerle haber aguantado «todo contra viento y marea». Una mención que no debió sentar muy bien a Tajuelo -su pareja en los cinco años anteriores- y a Mariona Saperas, la madre de su hija Daniela, quien según su entorno también habría soportado «muchísimo». Primera imagen juntos Siempre se ha sabido del hermetismo de Malú respecto a su vida privada. Por eso la imagen de ella con Rivera no se produjo hasta julio, cuando salieron del hospital universitario HM Puerta del Sur, en Móstoles, donde el expolítico permaneció ingresado varios días por una gastroenteritis. En ese momento -y mientras terminaban las obras de la casa que ella compró por un millón y medio de euros en la urbanización de La Florida, donde ahora vive con Rivera- la pareja ya había aceptado la oferta de Susana García-Cereceda para quedarse unos meses en la casa que perteneció a su padre, Luis García-Cereceda, promotor de La Finca, una de las urbanizaciones más blindadas de España. Por el chalet, que tal y como contó ABC se alquila por 20.800 euros al mes, la pareja pagó 12.000 euros. Una cifra que estaba muy lejos de las posibilidades económicas de Rivera, que en su declaración de bienes presentada en el Congreso recogía unos 89.393 euros anuales en ingresos, la propiedad de dos viviendas al 50% en Barcelona, 4.500 euros en una cuenta corriente y dos hipotecas con un capital pendiente que ascendía a 308.600 euros. Este periódico ha podido saber por fuentes cercanas a Ciudadanos que Rivera ha dejado la política sin tener planes claros en cuanto a su futuro profesional. Ahora recibirá una por su cese de la actividad parlamentaria. Según establece el reglamento de pensiones parlamentarias, le correspondería una mensualidad por cada año trabajado. Al haber estado desde enero de 2016 y hasta noviembre de 2019, la cuantía ascendería a algo más de 13.000 euros. Esta semana se ha especulado en los mentideros capitalinos con la idea de que Rivera podría dedicarse a algo relacionado con la música, que según su entorno «le apasiona» y le permitiría pasar tiempo con su pareja. La representante de la artista, Sol Pineda, desconoce cualquier tipo de información sobre la incorporación del expolítico al equipo de Malú. Lo que sí ha comentado es que no tardará en volver a estar en activo: «Ella está muchísimo mejor. Ahora se encuentra escuchando canciones de cara a un nuevo proyecto». No resultaría adecuado afirmar que Rivera ha dejado la política por Malú porque los resultados electorales del 10-N no se pueden pasar por alto. Pero lo que sí está claro es que sus prioridades de un año a esta parte han cambiado y que esos diez escaños le han empujado a tomar una decisión cargada de cuestiones personales que llevaba tiempo planteándose. En Ciudadanos reconocían que Rivera tenía que pasar más tiempo con su hija. Algo que él mismo dijo el lunes, asegurando que le había dedicado «menos horas y fines de semana de los que debería». De ahí que haya reducido sus apariciones públicas en esta última época para estar en Ganollers (Barcelona) con la cría. Seguridad por amenazas Por otro lado están sus padres. Aunque Agustín Rivera y María Jesús Díaz se sienten muy orgullosos de su hijo, también han sufrido las consecuencias de la dedicación política de Albert, sobre todo en los últimos meses, cuando han visto que la tienda donde venden comida preparada en Granollers era objetivo de los CDR. Precisamente en Cataluña, su tierra y donde nació Ciudadanos, Rivera ha recibido amenazas en el pasado. Desde el Ministerio del Interior no pueden entrar en detalles sobre si seguirá llevando escolta o no, lo que sí han comentado desde el departamento de comunicación a ABC es que, en términos generales, «el hecho de abandonar un cargo público no supone que esa persona deje de tener protección». La seguridad de determinados cargos políticos se basa en una valoración técnico-policial que se realiza cada cierto tiempo según el riesgo de amenaza que la personalidad pueda tener. Lo único que parece claro es que Rivera permanecerá unos meses alejado de los focos para reencontrarse y decidir un nuevo rumbo para su vida.

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