El ánimo de matar a su mujer «estaba claro» en el caso de violencia machista en Torreblanca

El juicio que celebra la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla contra Javier G.L., como presunto autor de un delito de homicidio en grado de tentativa contra la que fuera su esposa, ha quedado visto para sentencia este viernes después de la exposición de los informes finales de las partes, en los que tanto la Fiscalía como la acusación particular han coincidido en el que «estaba claro» que el acusado tenía ánimo de matar a la mujer cuando la atacó sorpresivamente en su vivienda de Torreblanca con un cuchillo el 2 de abril de 2018.

Por su parte, la defensa del encausado, que se encuentra en prisión preventiva por estos hechos, ha basado su informe en las contradicciones existentes en el relato de la víctima, enfrentándolo al de su cliente. Así, ha negado que los hechos constituyan un delito de homicidio en grado de tentativa, en su caso, un delito de lesiones graves.

La Fiscalía y la acusación, ejercida por la letrada Mónica Gallardo, han resaltado el relato «coherente, consistente y verosímil». Precisamente, ella declaró ante la Sala ayer, angustiada y entre lágrimas, lo que ocurrió el 2 de abril, cuando sobre las 11,00 horas se dirigió a su domicilio de la calle Sauce y su marido la estaba esperando escondido. La asaltó, la agarró del cuello y la introdujo en su casa, dejándole caer tras un empujón. Entonces, se colocó encima de ella y le puso un cuchillo en el cuello, amenazándola con acabar con su vida. «Hoy vas a morir, hoy te voy a matar», le dijo, según la confesión de la víctima.

Después dirigió el arma al abdomen de la mujer, que impidió que se lo clavara agarrando la hoja del mismo. Ella, sin dejar de ofrecer resistencia con la mano en el cuchillo, a pesar de las heridas que le estaba ocasionando, comenzó a decirle al agresor «lo que quería oír, que volvería con él, para salvar mi vida». Incluso, le pidió un beso y se lo dio.

Estas palabras «calmaron» al varón y ella aprovechó esta relajación para salir al rellano, donde estaba una vecina que había escuchado los gritos. En estado de shock, la víctima entró en la casa de la vecina hasta que llegó la Policía Local, mientras el agresor se fue a casa de su madre en Carmona, desde donde la llamó.

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La resistencia y lucha por salvar su vida le costó a la mujer tres operaciones en los tendones de una mano, en la que sufre secuelas físicas desde entonces, ya que ha perdido movilidad.

Las acusaciones consideran el relato de la víctima «coherente, consistente y verosímil»

Fue un esfuerzo «herculiano», según la Fiscalía, sobre todo frente a la fuerza presentada por el presunto agresor, como destacaron las médicos forenses en el juicio, quienes resaltaron la elevada intensidad de la agresión.

Frente a esto, el acusado, en su interrogatorio, negó los hechos y pidió perdón por el daño causado, afirmando que sólo intentaba intimidar a su mujer para poder hablar con ella y poder volver a ver a las dos hijas que tienen en común, toda vez que días antes un juzgado de Violencia Sobre la Mujer de Sevilla había decretado una orden de alejamiento e incomunicación sobre Javier G.L. con respecto a su esposa y la suspensión del régimen de visita, como consecuencias de un episodio de amenazas de muerte que tuvo lugar el 2 de marzo.

Pues bien, para la Fiscalía, que pide once años y diez meses de cárcel para el acusado, hay pruebas suficientes de que Javier G.L. es autor de los delitos de amenazas, coacciones, quebrantamiento y de homicidio en grado de tentativa.

Centrándose en este último, la representante del Ministerio Público ha subrayado las distintas versiones dadas por el acusado desde su detención, negando incluso en un principio que hubiese estado en el piso.

Tanto la fiscal como la abogada de la acusación han rechazado que el acusado actuara bajo los efectos de las drogas o el alcohol, por haberse tomado «un sol y sombra» y dos trankimazin.

Precisamente al consumo de drogas ha hecho alusión el acusado en el uso de su derecho a la última palabra, donde ha reiterado que su mujer y él eran consumidores de cocaína, pidiendo al tribunal que le hagan la prueba de pelo a la víctima.

La acusación particular ha querido insistir en su informe en la única intención del encausado en su actuación, la de acabar con la vida de la madre de sus hijas, a la que ya había amenazado con anterioridad «con cortarle el cuello».

Testigo huérfano

En este contexto, la abogada de la familia ha entonado el «mea culpa» por no haber encuadrado los hechos investigados en el delito de asesinato en grado de tentativa, exponiendo la premeditación en la actuación de Javier G.L., quien cogió el cuchillo de casa de su madre, espero a la víctima escondido en su casa y la asaltó de forma sorpresiva. Pese a ello, pide para el acusado 13 años de prisión por los cuatro delitos por los que viene imputado.

La mujer, como es habitual en estos casos, tuvo que «intentar reconquistar» a su agresor, como la mujer confesó durante su declaración.

De nuevo la vecina de la víctima, la persona que auxilió a la mujer en el rellano del inmueble, ha tenido su protagonismo. En la sesión de ayer, no se movió de la frase «no me acuerdo». Ni de lo ocurrido el día 2 de abril de 2018 ni lo declarado en fase de instrucción.

Ante esto, la Fiscalía ha hecho realidad lo que ya adelantó ayer y ha pedido deducir testimonio contra ella por obstrucción a la Justicia. Precisamente, la defensa se ha válido del nulo testimonio de esta vecina para señalar que la versión de esta testigo queda huérfana, dejando sólo las de la víctima y el acusado.

Ahora tendrá que ser el tribunal, presidido por el magistrado José Manuel de Paúl, el que resuelva en sentencia sobre esta petición del Ministerio Público.

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