El Alcázar de Sevilla prohíbe la venta de entradas a guías en taquilla

La dirección del Patronato del Alcázar ha remitido una circular en la que hacen constar a los trabajadores de las taquillas del Palacio Real que se prohíbe la venta de entradas a guías turísticos en ventanilla. Así, como refleja el comunicado, tal y como consta en el capítulo V, artículo 21 de la legislación en materia de guías oficiales de turismo, estos «no pueden mediar en la compra de entradas, por lo que en la taquilla del Real Alcázar reservada para grupos sólo se pueden vender entradas a las personas y/o entidades autorizadas por ley (tour-operadores y agentes de viaje)». De esta forma, para poder adquirirlas, es necesario que se presenten con un jefe de grupo. Con ello, el Patronato del Alcázar pretende evitar la práctica de «hacer puerta», es decir, aquellos guías se lucran vendiendo el acceso sin hacer la cola al monumento. El procedimiento es el siguiente: un guía oficial llega a la puerta, a primera hora de la mañana. Es el primero y hace un grupo en un idioma concreto y se reparte los turnos. Van formando grupos de hasta 30 personas y, hasta que el primero que ha llegado no cierra el suyo, no puede entrar el siguiente. Se va formando la cola de entradas individuales y el primer guía que ha llegado va preguntando si le interesa un tour para evitar la espera, que a veces suele ser de hasta dos horas y media. Esta práctica es cada vez más habitual debido a la escasez de entradas en el Alcázar. El cupo es de 1.500 entradas cada horas, de las cuales 750 son para la venta online, mientras que el otro 50% es para la taquilla. En concreto, las que se venden in situ, se reparten a su vez a un 50% entre las individuales y las de grupo (350 cada una). Según fuentes consultadas por ABC, se llegan a dar casos de personas que, en la cola, aceptan entrar en un tour aunque sea en otro idioma para ahorrarse la espera. En los últimos días, los guías que «hacen puerta» se han multiplicado porque las entradas por internet estaban agotadas y los visitantes acudían a la reventa. Incluso, se han llegado a vivir situaciones de mucha tensión entre los guías, que discutían por ver quién iba antes. Quienes conocen bien esta práctica afirman que se ha creado un negocio paralelo al oficial del Alcázar, y que en muchos casos se mueve dinero negro. «Llegan a ganar hasta 300 euros por grupo, un auténtico dineral, por el que no se da ningún recibo ni factura», aseguran estas fuentes. Se trata de un caso más en la polémica sobre la reventa de entradas del Palacio Real, que se ha hecho extensible a la Catedral. En este último caso, el problema es menor ya que el cupo de entradas para el templo metropolitano es superior. En el caso del Alcázar, ha obligado a la dirección a intervenir.

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