Egipto condena a 5 años a Shawkan, un periodista convertido en icono mundial | Internacional

El día de su arresto, el 14 de agosto de 2013, Shawkan se hallaba en el campamento de protesta islamista de la plaza de Raba al-Audauía, situada en un barrio de El Cairo. El fotógrafo se había dirigido allí para cubrir el desalojo por parte de las fuerzas de seguridad de aquel espacio que miles de personas habían ocupado durante 45 días para denunciar el golpe contra el presidente electo Mohamed Morsi, dirigente del movimiento islamista de los Hermanos Musulmanes. La acción policial desembocó en un auténtico baño de sangre, con la muerte de más de 800 personas. Human Rights Watch lo definió como “una de las mayores matanzas de manifestantes en un solo día en la historia moderna”.

No obstante, el macrojuicio a 739 personas que concluyó el sábado no juzgaba a las responsables de la masacre, a quienes el presidente al Sisi puede proteger con una reciente ley de amnistía, sino a los manifestantes. En concreto, se les acusaba de participar en diversos actos de violencia acaecidos en la plaza de Rabaa al-Awdauía, incluida la muerte de 7 policías durante el desalojo, así como otros cargos como “manifestación ilícita”, e incitación a violar la ley. Entre los 75 sentenciados a la pena capital figuran varios líderes de la Hermandad, como Mohamed Beltagy o Essam al-Erian. El Guía Supremo de la organización, Mohamed Badie, contra el que ya pesan varias severas condenas, fue condenado a cadena perpetua junto a otras 47 personas. Ninguno de los acusados, entre los que se cuentan doce menores de edad, ha sido absuelto.

 

“Estas sentencias fueron dictadas en un vergonzoso juicio masivo a más de 700 personas, y condenamos el veredicto de hoy de la forma más contundente”, ha declarado Najia Bounaim, la directora de las campañas de Amnistía Internacional en el norte de África. “El hecho de que ningún policía haya rendido cuentas por la matanza de al menos 900 personas en las protestas de Rabaa y Nahda muestra hasta qué punto el juicio fue una mofa de la justicia”, añadió en un comunicado difundido por la organización internacional defensora de los derechos humanos.

El régimen egipcio ha encarcelado a decenas de miles de opositores desde 2013, a menudo tras juicios sin las garantías mínimas. En los últimos cuatro años, unas 1.400 personas han sido sentenciadas a la pena capital, y al menos 125 de ellas ya han sido ejecutadas, situando a Egipto en la cima de este infame ranking. Además, el régimen ha sellado todos los espacios para expresar cualquier tipo de disidencia aplicando una represión más implacable que la vigente durante el régimen de Hosni Mubarak, previo a la Revolución de 2011.

 

Una mezcla de alivio e indignación

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 Los familiares y amigos del fotoperiodista han recibido el veredicto con una mezcla de alivio y de indignación. “Espero que salga de la cárcel de aquí unos tres días más o menos. Pero no será realmente libre. A cinco años de prisión, hay que sumar una pena complementaria de cinco años de libertad vigilada, lo que implica que durante este periodo podría tener que pasar hasta doce horas al día en un comisaría, y le estará prohibido salir del país”, explica a través de una conversación telefónica Tarek Hussein, un amigo de Shawkan que trabaja como abogado especializado en derechos humanos y ha seguido de cerca el proceso. Los abogados del fotoperiodista ya han anunciado que recurirrán a la sentencia.

La imagen de Shawkan detrás de unos barrotes, mientras simulaba hacer una fotografía con una cámara imaginaria, dio la vuelta al mundo y se convirtió en un icono del movimiento en favor de la libertad de prensa. Diversas organizaciones de derechos civiles tanto egipcias como internacionales se han movilizado durante los últimos años para pedir su puesta en libertad, argumentando que el reportero, que el próximo mes de octubre cumplirá 29 años, fue detenido simplemente “por hacer su trabajo”. El último reconocimiento internacional le llegó de la mano de la UNESCO, que este año le concedió el prestigioso premio Guillermo Cano a la libertad de prensa.

Antes de su arresto, Shawkan, que se formó como fotoperiodista en el diario gubernamental “Akhbar al-Youm”, había publicado su trabajo en prestigiosos medios internacionales como Time Magazine, Die Zeit o la BBC. Ni tan siquiera su delicado estado de salud -padece Hepatitis C- provocó un acto de clemencia de las autoridades egipcias, impasibles ante el clamor internacional en su defensa. Egipto está considerado uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer la profesión de periodista, y los reporteros que se hallan actualmente entre rejas se acercan a la treintena, según el Comité para la Protección de Periodistas. 

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