Dónde disfrutar de un café rodeado de libros en Sevilla

1. Caótica

Planta baja de la librería Caótica, en la calle José Gestoso – ABC

Más que una librería o cafetería, Caótica es un punto de encuentro. Con un intenso programa de actividades y talleres que puede consultarse en su página web, se ha convertido en poco tiempo en uno de los focos culturales imprescindibles en la ciudad. Esta cooperativa fomenta la participación y relación entre sus miembros. Tras las montañas de libros que dan sentido al nombre, se respira un ambiente hogareño. Literatura y juventud. Y, además, café. Y magdalenas. Y cervezas artesanas. Y ediciones diferentes que solo aquí se pueden encontrar. En la planta inferior: wifi, barra y sillas. En las tres siguientes: lomos, solapas y portadas para comprar. Lo apuntamos: José Gestoso número 8.

2. Un Gato en Bicicleta

Un Gato en Bicicleta, local en la Alfalfa
Un Gato en Bicicleta, local en la Alfalfa – Vanessa Gómez

Otro lugar para leer, merendar e interactuar. Un Gato en Bicicleta se mudó de la calle Regina a la Alfalfa y desde ahí se ha consolidado como una patria chica para quienes aman la literatura y optan por compartirla. Comentarla. Que las líneas se escriban más allá del texto y el libro cobre un nuevo significado en cada lector. Este local llama la atención a los viandantes por lo que tiene de alternativo y familiar. Al igual que Caótica, el trato cercano y la apuesta por un personal capaz de orientar a cualquier náufrago que llegue a sus títulos, muchos de ellos desconocidos, es un acierto enorme. Quizá su gran atractivo. También cuenta con exposiciones de arte y talleres, y nos propone un espacio que parece un relato en sí. Íntima, comprometida, dinámica. De todo menos una librería al uso.

3. El Viajero Sedentario

Patio exterior de El Viajero Sedentario, en La Alameda
Patio exterior de El Viajero Sedentario, en La Alameda – Vanessa Gómez

Este apacible establecimiento situado en el médula de La Alameda tiene una oferta variada de vinos, tés y cafés. Sin duda, sus tartas son otro de los reclamos mayores. Y, de nuevo, los libros, que se proponen tanto para leer allí mismo como para llevarlos a casa a través de un sistema de préstamo. Entre el tintineo de los hielos en las copas, el vocerío y la intensa actividad que se vive en la zona, este refugio nos invita a la amena contradicción de ser sedentario solo por unos minutos. Su patio con sillas y muebles es un destino sugerido para los que adoran pasar las páginas al aire libre.

4. El Disparate, Orfeo y Melior

Zona de recepción de El Disparate
Zona de recepción de El Disparate – ABC

El primero está en La Alameda, el segundo en la calle Jesús del Gran Poder y el tercero en un reverso solitario de El Porvenir. No son librerías, sino bares y cafeterías que han ganado su inclusión en este listado por disponer de una pequeña biblioteca. Orfeo, además, ofrece juegos de mesa para atraer a familias y grupos de amigos. En El Disparate, la poesía, algunos clásicos de la literatura universal y numerosos autores locales se reparten sobre la estantería. «Solo amanece si estás despierto», se lee en una portada que firma José Luis Rodríguez del Corral. Y quizá sea esta una de las mejores novelas con la que toparse, ya que está ambientada en la zona y en ella aparecen los propietarios y distintos personajes del barrio. Melior, por último, es casi moderno, casi cofrade. Un cuenco de chicharrones frente a unas galletas caseras, el Cristo de las Tres Caídas saliendo de su templo en una maqueta y un montón de libros que huyen del polvo. También tapas y copas. Casi moderno, casi cofrade. Prueben la esquina que busca el sol.

5. Ultramar y La Jerónima

La primera librotaberna en Sevilla: La Jerónima
La primera librotaberna en Sevilla: La Jerónima – ABC

El final se acerca y El Arenal nos descubre uno de los últimos espacios: La Librería de Ultramar, donde se ameniza la búsqueda de ejemplares con una taza de café en la mano. Mientras que La Jerónima, en la calle Jerónimo Hernández, llegó a la ciudad para convertirse en la primera «librotaberna». ¿Y si algún poeta ya mencionado la hubiese descubierto en vida? Sevilla también tiene ese deje alternativo que agoniza tanto como resurge. La cultura, en ocasiones, está en los bares y hay estanterías, libros e historias que nos esperan vestidas con el color negro del café y el olor a pan y horno que se desprende tras los mostradores. Por eso una ruta por los recovecos de la lectura nunca nos supo tan bien.

Lee más: abc.es


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