Diez recetas que no necesitan calor

En algunas zonas de España estamos viviendo un pseudoverano, un verano otoñal o un invierno suave en agosto, pero eso no es óbice ni cortapisa para que en otras se estén torrando o para que, en general, no nos apetezca demasiado encender el horno o los fogones en esta época del año tan proclive a la holganza. Por eso el último top veraniego de recetas comidísticas está dedicado a esos platillos que podrías preparar dentro de una nevera, en el Polo Norte o en un día soleado en Marte. Es decir, en frío, sin sofocones y con esfuerzo culinario tendente a cero.

1. Aceitunas rellenas de queso con tomate

Un divertimento estival bien sencillo: hacerse con una manga pastelera o un biberón de cocina y rellenar aceitunas gordal con una fastuosa mezcla de queso rallado, tomate, hierbeciglias y vino dulce. ¿Que no te gustan estos ingredientes? Pues prueba con otras aceitunas tuneadas con limón, ajo e hinojo; con romesco y almendras o con naranja, jengibre y cilantro.

Almogrotadas perdidas. / EL COMIDISTA

 

2. Hummus

Sí, es una receta más simple que una alpargata y más previsible que un culo en un vídeo de Nicki Minaj, pero el hummus continúa siendo un favorito que nunca defrauda. Si está bien hecho, claro. Para prepararlo a baja temperatura no tienes más que comprar los garbanzos ya cocidos y seguir esta superreceta de Mònica Escudero. Recuerda que puedes manipularlo a tu antojo sustituyendo garbanzos por judías blancas, añadiendo un toquecillo de cebolla caramelizada o alegrándolo con un poco de picante con cayena en polvo.

3. Paté de tomates secos y aceitunas

Una crema para untar con la que triunfas sí o sí, y que no requiere el mínimo esfuerzo si compras los tomates secos ya hidratados en aceite. Ideal para bocadillos playeros o montañeros.

4. Sardinas marinadas con tomate y aceitunas

Todo un hit de este verano, por el que tengo que dar las gracias una vez más a su inspirador, Joan Roca. No hay mejor manera de comer este fantástico pescado veraniego sin atufar la cocina que marinándolo según las instrucciones del maestro, y luego aliñándolo a nuestro antojo. ¿Que las sardinas a tí ni fú ni fá? Pues dale con estos pluscuamperfectos boquerones en vinagre.

No son de Santurce, pero las traigo yo. / EL COMIDISTA

 

5. Cebiche de bonito con soja

No hay mejor momento en el año para abrir tu cebichería casera que el verano, cuando más apetecen estos pescados frescos, ácidos y, si te apetece, picantes. Uno de mis favoritos -y de los menos ortodoxos y más orientalizados- es éste de bonito con soja, pero en nuestra carta hay otros igual de excitantes, como el de gambas con manzana y plátano o el de lubina, pulpo y aguacate.

6. Lasaña sin horno

Vaaaaaaale, la pasta hay que cocerla, y por eso esta receta no cumple al 100% la premisa de esta lista. Pero piensa que las placas de lasaña se ablandan en un pispás, y que si te pones muy integrista anticalor, también las puedes hidratar dejándolas unas horas en agua tibia.

7. Tartar de salmón y aguacate

Una receta que tiene ya unos añitos pero que no ha perdido ni un gramo de frescura. Su genialidad, que no es mía sino del cocinero y divulgador Pep Nogué, es incorporar salmón ahumado a la mezcla de este pescado fresco con aguacate, lo que multiplica el sabor por tres.

Supertartar. / AINHOA GOMÀ

 

8. Canelones de verano sin leche, ni aceite, ni pasta

Vamos, que es como si no fueran canelones por lo ligeros, refrescantes y veraniegos que son. El milagro se obra con unos buenos calabacines, tomate, manzana, rúcula, anacardos y otros ingredientes que te convencerán para siempre jamás de que la cocina vegana no tiene por qué ser macrobióticamente aburrida.

9. Pastel de sobaos

No siendo yo goloso ni nada de eso, este pastel consigue sacar el Falete que llevo dentro gracias a su maravillosa mezcla de sobaos empapados en zumo, leche condensada y fruta. Como las fresas no están en temporada, recomiendo encarecidamente sustituirlas por otra fruta que sí lo esté, como el melocotón o la nectarina.

10. Agua de mango, melón y lima

Las aguas mexicanas son una bendición para todos aquellos que quieren beber algo fresco más sabroso que el agua a secas pero menos empapuzante que un zumo o un batido. Ésta combinación de frutas gana siempre, pero si no te gusta o no consigues pillar un mango bien madurito ni aunque te disfraces de Paulina Rubio, siempre puedes optar por el agua de piña y menta.

Mírame a mí, tengo colorcito. / EL COMIDISTA

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