Díaz asegura que no se irá si no consigue la presidencia

Una de las protagonistas más buscadas en los actos de homenaje a la Constitución, por motivos muy diferentes a otros años, fue la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía. Hasta el punto de que unas improvisadas declaraciones suyas eclipsaban y vaciaban de periodistas la carpa en la que en esos momentos hacía declaraciones la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra.

En el momento de mayor fragilidad de su carrera política, Díaz quiso mostrarse «fuerte, segura y tranquila». Y quiso lanzar un mensaje a Ferraz: su vocación de continuar al frente del PSOE andaluz y mantener el escaño en el Parlamento andaluz en caso de no lograr la presidencia. Díaz considera que es «su obligación» porque «lo mínimo que debe hacer un representante político es estar para que los ciudadanos se sientan orgullosos de lo que han votado».

La líder de la federación más importante del PSOE intenta mantenerse firme. Desde la dirección socialista la consigna sigue siendo «apoyar a Susana», pero las palabras de José Luis Ábalos ligando la continuidad al «éxito del proyecto político» están ahí. La pugna ha vuelto a abrirse, pero por el momento se quiere trasladar a las negociaciones entre PP y Cs y sus acercamientos hacia Vox.

El PSOE rechaza, por ahora, prestar sus votos a un acuerdo entre PP y Ciudadanos que aísle a Vox. Díaz defiende esa alianza a tres, pero con ella manteniendo el cargo como fuerza más votada. Y rechaza las presiones de Albert Rivera: «Lo normal en una democracia es que el tercero no le pida al primero que se abstenga, sino que el primero le pida al tercero absténgase usted y lo normal es que no haya vetos entre fuerzas constitucionalistas».

Negociación bilateral

Mientras la presidenta autonómica en funciones le da vueltas a lo que es y no es normal en política, el líder del PP, Pablo Casado, descubrió una de sus cartas. Los populares negociarán un acuerdo «global» en Andalucía solo con Ciudadanos. Quieren llegar a la fecha límite, el 27 de diciembre, día de la constitución del Parlamento andaluz, con todos los deberes hechos, es decir, con un pacto que incluya la presidencia de la Cámara, pero también el Gobierno autonómico andaluz. Casado centrará las negociaciones en el partido de Rivera, por lo que Vox quedará relegada a mero espectador.

El PP, que ya ha tenido contactos con Ciudadanos en los últimos días, sobre todo entre los secretarios generales, presentará el acuerdo, cuando ya esté hecho, al partido de Santiago Abascal, que tendrá en su mano votar a favor o no. Los populares saben que Vox tendrá pocas opciones en realidad, ya que si no respaldan el cambio en Andalucía, la Comunidad podría ir a un bloqueo y unas nuevas elecciones autonómicas, y eso tendría un coste importante para ellos.

Ciudadanos será a priori el único «interlocutor» del PP, que busca un acuerdo de 47 diputados (26 del PP y 21 de Ciudadanos), los mismos que tenía el PSOE en la anterior legislatura. Una vez firmado, ese pacto podría tener apoyos puntuales de Vox.

Fuentes populares creen que lo lógico en una negociación con Ciudadanos sería que el partido de Albert Rivera tuviera la presidencia del Parlamento andaluz, y Juan Manuel Moreno fuera investido presidente de la Junta. El líder del PP tiene una buena relación con Rivera (también con Santiago Abascal), una situación radicalmente distinta a la que había en la etapa de Rajoy.

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