Detienen a una mujer por la muerte de sus dos hijos en un pueblo de Valencia

«Están todos muertos. Yo aquí ya no tengo nada que hacer». Los peores presagios se cumplieron tras una búsqueda agónica que duró más ocho horas. La Guardia Civil encontró muertos a los dos niños de cinco meses y tres años y medio que habían sido dados por desaparecidos ayer en la localidad valenciana de Godella.

La madre de los pequeños quedó detenida anoche tras detallar a los agentes el paradero de los cadáveres de los niños, que estaban enterrados cerca del lugar en el que residían en el municipio del área metropolitana de la capital del Turia.

Los niños estaban enterrados en fosas diferentes, una dentro de la parcela en la que se encontraba su vivienda, y otro en el exterior de la misma.

El juez de guardia ordenó a última hora de la noche de ayer el levantamiento de los cadáveres mientras los padres permanecían en las dependencias de la Guardia Civil. La investigación continúa abierta a la espera de determinar la autoría del doble crimen.

Con todo, tras la muerte de los pequeños se atisba un drama familiar. Los dos menores vivían con sus padres: Gabriel Salvador, un hombre de nacionalidad belga, y María, originaria de Colombia. Ambos tienen unos treinta años de edad y sufren problemas mentales. La pareja y sus hijos malvivían en una caseta abandonada del pueblo valenciano en condiciones deplorables. De hecho, sobre ellos se cernía la amenaza de perder la custodia de sus dos hijos. Una situación que contrasta con las imágenes que el matrimonio difundían en las redes sociales.

Discusión familiar

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El inicio de una jornada de zozobra que terminó con el hallazgo de los cadáveres arrancó a primera hora de este jueves. Una vecina de la familia dio la voz de alarma a las ocho y media de la mañana tras haber escuchado unos gritos y ver a la mujer corriendo por las inmediaciones desnuda y ensangrentada. Tras ella iba su marido. También sin ropa y con rastros de sangre. Al parecer podría ir armado. De acuerdo con fuentes de la investigación, la pareja había mantenido una fuerte discusión la noche del miércoles.

Los agentes de la Guardia Civil personados en la caseta que servía de domicilio familiar encontraron al hombre solo. En un primer momento, el padre de los niños explicó con voz entrecortada que quería «volver a Bélgica, porque aquí ya no tengo nada que hacer. Están todos muertos».

También dijo que su esposa había sumergido en una piscina a los niños para «reencarnase en su hijos «tras haberlos ahogado. La Guardia Civil vació la balsa contigua al inmueble pero no halló ni a la bebé ni a su hermano.

«Vais a morir todos»

Durante la primera inspección de la caseta, los agentes de la Benemérita encontraron una inquietante pintada en uno de los muros: «Vais a morir todos». La Guardia Civil activó entonces la búsqueda de la mujer y de los pequeños, en la que colaboraron familiares y voluntarios.

Escondida y desnuda

La madre fue hallada pasadas las once de la mañana dentro de un bidón en las inmediaciones de la casa abandonada en la que vivía la familia. Estaba «desnuda y presentaba arañazos en la cara», según detalló el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Juan Carlos Fulgencio.

El hombre y la mujer -que de acuerdo con fuentes de la investigación sufren problemas psiquiátricos- fueron trasladados a la Comandancia de la Guardia Civil de la vecina localidad de Moncada para tomarles declaración. Allí la madre habló de «resucitar» a los pequeños y de la necesidad de «bucear» para encontrales.

Finalmente, tras un largo interrogatorio plagado de «incoherencias y contradicciones» con su marido, condujo a los investigadores hasta sus cadáveres. Los cuerpos estaban enterrados en dos fosas distintas.

Ausencia en el colegio

La pareja y los niños fueron vistos por última vez durante la tarde del miércoles por una vecina que fue a llevarles la comida. El niño, sin embargo, no había acudido al colegio en las últimas semanas. Desde el centro escolar se pusieron en contacto con la familia, que atribuyó la ausencia del pequeño a las clases a una cuestión laboral y sin que detectaran por parte del colegio público San Sebastián de Rocafort ninguna circunstancia fuera de la normalidad.

Sin embargo, los servicios sociales municipales habían abierto un expediente a la pareja debido a los problemas mentales de los progenitores y la desatención hacia los menores que podía conllevar a la retirada de la custodia.

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