Desprop├│sito

Una de las caracter├şsticas m├ís sorprendentes del nacionalismo catal├ín es el empe├▒o por enga├▒ar continua y sistem├íticamente al Estado. Con un detalle tambi├ęn sorprendente: quien quiere enga├▒ar al Estado es una Generalitat de Catalu├▒a que, seg├║n el Estatuto de Autonom├şa de Catalu├▒a de 2006 (art├şculo 3.1), ┬źes Estado┬╗. Y aqu├ş no acaba la cosa si tenemos en cuenta que el presidente de la Generalitat de Catalu├▒a ┬źtambi├ęn tiene la representaci├│n ordinaria del Estado en Catalu├▒a┬╗ (art├şculo 67.1). O sea: una parte del Estado se empe├▒a en enga├▒arse a s├ş misma y el presidente de dicha parte del Estado se empe├▒a igualmente en enga├▒arse a s├ş mismo, porque tambi├ęn es Estado al ser su representante ordinario.

Efectivamente, en Catalu├▒a pasan cosas muy raras. ┬┐En alg├║n lugar del mundo democr├ítico ocurre algo semejante o que se le aproxime? ┬┐A qu├ę viene tama├▒o desprop├│sito condenado de antemano al fracaso? Con toda probabilidad, el nacionalismo catal├ín pensaba que Espa├▒a era un Estado d├ębil. Cosa falsa, como han podido comprobar. Por lo dem├ís, al nacionalismo catal├ín le faltan lecturas. Si hubiera le├şdo a Max Weber sabr├şa que el Estado moderno se dota de una burocracia sobredimensionada precisamente para protegerse de s├ş mismo. Es decir, para protegerse de sus presuntos servidores. Por eso, el nacionalismo catal├ín -unos pardillos que no conocen el mundo en el que viven y suelen meter la pata hasta el corvej├│n- no ha podido enga├▒ar a Espa├▒a. Por eso, algunos pueden acabar pagando las consecuencias de su empe├▒o. Aunque -por aquello de la precisi├│n-, todos los ciudadanos est├ín pagando ya dichas consecuencias.

El nacionalismo catal├ín s├ş ha conseguido enga├▒ar continua y sistem├íticamente a alguien: a s├ş mismo. A los suyos. Por mejor decir: los suyos se enga├▒an los unos a los otros sin soluci├│n de continuidad. As├ş, los gerifaltes independentistas se enga├▒an entre s├ş y todos enga├▒an a la fiel infanter├şa secesionista con sus faroles. No se descarta que estos ├║ltimos enga├▒en tambi├ęn al conducator.

Miquel Porta Perales

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