Desenmascaran a Mina Chang, un alto cargo «fake» de Donald Trump

Corresponsal en Nueva York Guardar

El maquillaje y engorde de currículum no conoce fronteras. En la orilla estadounidense del Atlántico, el caso que tiene pasmado al país es el de Mina Chang, alto cargo de la Administración Trump. Joven -tiene 35 años- y atractiva, Chang desembarcó en abril en el Departamento de Estado -equivalente al ministerio de Asuntos Exteriores- como deputy assistant secretary, un cargo que en España sería similar al de subsecretario de Estado.

La nueva incorporación se puso al frente de la Oficina de Operaciones de Conflicto y Estabilidad, que tiene un presupuesto de seis millones de dólares al año y que busca prevenir el estallido de conflictos en países con poca estabilidad política.

Sus credenciales eran espectaculares: exalumna de Harvard, graduada del Army War College y creadora de una organización caritativa con operaciones en 40 países, con una actividad que le había llevado a participar en un panel en la sede de la ONU o dar discursos en las convenciones de los partidos demócrata y republicano en 2016. El impacto de su organización -Linking the World- fue tal, que se ganó una portada en la revista «Time».

La portada, dominada por el rostro de Chang, rezaba: «Cambiamos el mundo: una humanitaria moderna en la era digital». En el vídeo de una entrevista grabada en una universidad de Texas -la protagonista es oriunda de Dallas-, colgado en la web de Liking the World, la entrevistadora muestra una imagen de la revista, le da la enhorabuena y le pregunta por cómo se produjo la portada. «Bueno, empezamos a usar tecnología de drones para respuesta ante desastres naturales», responde Chang antes de añadir con satisfacción: «Imagino que llamé la atención sobre ello».

La investigación

La portada, sin embargo, nunca existió. Era un fake en toda regla. Como también lo era parte de su currículum, donde lo que es verdad está exagerado, según ha descubierto una investigación de NBC News. Chang se atribuye la condición de exalumna de la prestigiosa escuela de negocios de Harvard por un curso de ocho semanas; no hay rastro del panel en el que participó ante la ONU; no dio discursos en las convenciones de los partidos, sino en una de las múltiples conferencias que se organizan en sus márgenes; su calidad de graduada en el Army War College se debe a un seminario de cuatro días sobre seguridad nacional. Y es difícil pensar que Linking the World tuviera una presencia real en 40 países cuando su presupuesto anual era de 300.000 dólares. En 2015, por ejemplo, solo refleja gastos en el extranjero por valor de 10.000 dólares.

Cambiar el mundo parecía ser el propósito de la texana Chang desde la falsa portada de «Time»
Cambiar el mundo parecía ser el propósito de la texana Chang desde la falsa portada de «Time»

Desde que la NBC dio a conocer su investigación, Chang, que hace una década trataba de lanzar su carrera en el mundo de la música -llegó a grabar un disco jazz de villancicos- ha suspendido su cuenta en Twitter, su organización benéfica ya no permite donar y su web ha retirado el vídeo de la entrevista. Ahora, la página principal de la web está dedicada a un texto que trata de salvar el honor de Chang, firmado por el que es su actual director ejecutivo, Ian Dailey. Entre otras cosas, asegura que Chang no conocía de la existencia de la portada falsa de «Time» -en la entrevista, sin embargo, reacciona con naturalidad cuando se la enseñan- y defiende que técnicamente la fundadora de la organización puede decir que es exalumna de Harvard y del Army War College.

Falta de control

El episodio ha vuelto a traer la atención sobre la los dudosos controles en la Administración Trump en el proceso de selección de altos cargos. En el último año ha habido casos como el de Taylor Weyeneth, que consiguió un cargo de responsabilidad en políticas sobre drogas a sus 24 años sin estar cualificado; o el del diputado John Ratcliffe, que tuvo que desistir de convertirse en director nacional de inteligencia por decir, sin respaldo de la verdad, cosas como que como fiscal detuvo a 300 inmigrantes en un día.

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