Descifrando Vitoria-Gasteiz

Vitoria-Gasteiz habita entre la memoria de una ciudad medieval y un presente comprometido con la naturaleza. Su trazado, casi intacto desde que se fundó en el siglo XII, marcó el crecimiento de la ciudad y el resultado es un ejemplo de urbanismo. En pleno centro se disfruta de bellas caminatas, como el centenario paseo de La Senda, y abrazando la localidad se despliega el Anillo Verde, una proeza de 30 kilómetros de parques, senderos y humedales a media hora a pie del centro, y con la que logró ya en 2012 ser designada Capital Verde Europea. No es costera, pero tiene dos playas en el pantano de Ullíbarri-Gamboa (Landa y Garaio) donde se puede surfear, practicar vela o piragüismo. Su gastronomía (y su café) está entre las más celebradas de España. Sobrada de reconocimientos, el último es haber sido la única ciudad española elegida entre los 25 mejores destinos para viajar este 2021 por la revista National Geographic.

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Donde come un chef

Unai López de Retana está al frente de El Clarete (Cercas Bajas, 18), una taberna de Vitoria mítica de 1927, hoy reformada. Su carta es un menú degustación de 10 platos y en la barra triunfan sus croquetas de chipirón y hongo y los callos. Fuera de su entorno, el chef vitoriano disfruta en el asador Orio (Felicias Olave, 3), “el producto es un 10 y el trato como en casa”. También con “un rollo muy bueno y estupenda música” recomienda Sagartoki (El Prado, 18) y su inigualable huevo con patatas fritas. Para algo más serio y sentado, el Zaldiaran (avenida de Gasteiz, 21): “Donde probar cosas diferentes, como el huevo con crema de patata trufada, pescados a la parrilla sensacionales y sus postres”. Más pistas: para un delicioso bocadillo está La Riojana (Cuchillería, 33) y para una hamburguesa, El Gallinero (Aranzabal, 9). Los arroces los dominan en La Escotilla (San Prudencio, 5), y para López de Retana es innegociable sentarse a la mesa del Toloño (Cuesta de San Francisco, 3). Remata en la plaza del Machete, en el asador del mismo nombre o en Le Basque, esa plaza donde tomar algo es “lo más cerca de tocar el cielo”.

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