Dependencia: Los cuidados a la discapacidad tienen nombre de mujer | Planeta Futuro

Era sólo un bebé, pero tenía una mirada diferente. “Como si sus ojos en vez de fijarse en un punto se dejaran llevar hasta el infinito. Yo no me veía reflejada en ellos”, dice la madre de Emilio, un adolescente de 14 años con autismo. Antes de que su hijo cumpliera su segundo año de vida, Lucero Cárdenas lo metió a la guardería. A los dos días le llamaron de la dirección. “Me dijeron que el niño se golpeaba, que no podían tenerlo ahí. Nosotros no entendíamos lo que pasaba”, explica esta madre cuya familia recorrió hospitales a la búsqueda de especialistas; pasaron dos veranos y un invierno sin un diagnóstico, hasta que Emilio cumplió los tres años.

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