Demi, vida mía

Cada vez que abro el móvil, me planta mis vergüenzas ante los morros. El surtido de ignominias varía, pero los clásicos no fallan. Cortes de pelo que te quitan 10 años, las rebajas de una lencería ultrarreductora, ejercicios de suelo pélvico para evitar pérdidas, el vídeo de los últimos cuernos en cierta isla televisiva, los 10 modos de ver fotos ajenas sin dejar huella, alertas de cribado de cáncer para mayores de 50. Miedos, deseos, fantasmas. Parafilias que ni sabes que sufres, o gozas. Autorretratos tan certeros e implacables como esas fotos robadas que te horripilan tanto como te clavan.

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