¿De dónde son los orígenes de los jugadores de baloncesto de Francia?

La selección francesa de baloncesto, como ocurre con la campeona del mundo de fútbol, es multirracial. Sus orígenes hay que buscarlos por todo el mundo, a pesar de que todos, a excepción de un belga, han nacido en Francia.

De África son los progenitores del base Frank Ntilikina, hijo de padres ruandeses y nacido en Bélgica. Actualmente juega en los New York Knicks. En la NBA también juegan el alero Nicolas Batum, de padre camerunés y madre francesa, compañero del pívot español Willy Hernángomez en los Charlotte Hornets. Evan Fournier, escolta de los Orlando Magic, es de padre francés y madre argelina.

En África están también los orígenes del alero Amath M’Baye. Los progenitores del alero del son naturales de Senegal. Actualmente juega en el Pinar Karsiyaka, en la liga turca. En Turquía también compite Nando De Colo, en el Feberbache, tras varias temporadas en el CSKA de Moscú y un breve paso por la NBA. De padre portugués y madre francesa, su aportación en puntos está siendo decisiva en el Mundial 2019.

El pívot Mathias Lessort es el único nacido fuera del continente Europeo. El jugador del Bayern de Múnich es natural de Martinica, en las antillas francesas. Pero Lessort no es el único en su selección con orígenes en la isla caribeña. A pesar de haber nacido en la Francia continental, de Martinica son también algunos de los progenitores del base Andrew Albicy, jugador del Zenit de San Petersburgo; y el ala-pívot Louis Labeyrie, jugador de Valencia Basket. La ascendencia de Rudy Gobert, pívot de los Utah Jazz y una de las estrellas de su selección, tiene origen en otra isla antillana, Guadalupe.

Los franceses con ambos progenitores de la Francia continental son el pívot Vincent Poirier, actualmente los Boston Celtics y exjugador del Baskonia, y el alero Paul Lacombe, del AS Monaco. La aportación de ninguno de los dos está siendo relevante en el Mundial 2019.

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La multiculturalidad es un rasgo característico del deporte francés. Y los jugadores con origen diverso son parte fundamental de sus éxitos. Así ocurre también con el fútbol. De los 23 jugadores de la selección campeona del Mundial 2018, tan solo cuatro tienen padre y madre de la Francia continental. Trece de ellos tienen ascendencia africana, tres en América, uno Asia y dos en otros países europeos.

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