‘Dal’ de lentejas y coco con brócoli

La palabra dal es un término sánscrito del sur de Asia, que se utiliza tanto para llamar a las legumbres partidas sin piel como a los platos hechos con estas legumbres. Aunque a nosotros nos parezca extraño, es posible encontrar legumbres como guisantes, lentejas o garbanzos a los que se les ha retirado la piel y vienen partidos por la mitad. Si bien el término dal se refiere normalmente a la legumbre partida (dhuli dhal), se pueden utilizar también legumbres enteras para hacer dal (sabut dhal).

En la India se conocen alrededor de 50 variedades de legumbres dal y es un tipo de receta básica de los países de Asia del Sur (India, Bangladesh, Bután, Nepal, Pakistán, Afganistán, Maldivas y Sri Lanka). Algunos ejemplos son el chana dal, que se hace con garbanzos, el moong dal se hace con judía mungo o soja verde, muy popular en Bangladesh, o el masoor dal con lentejas rojas, como esta receta.

Las legumbres sin piel tienen ciertas particularidades que conviene comentar. Desde el punto de vista gástrico, son mucho más fáciles de digerir, pues la piel suele dar problemas digestivos a algunas personas sensibles. Así, aunque esta forma de legumbre tiene la contrapartida de que tiene menos fibra dietética al eliminar la piel, puede ser una manera interesante de introducirla en la alimentación de aquellas personas que sienten cierto rechazo a la legumbre entera y solo la toleran en puré y pasadita por el chino, o que no la comen por las molestias intestinales que les ocasiona.

Puede parecer que una legumbre sin piel es más fácil de cocinar y no precisa de remojo, pero esto solo ocurre con las lentejas. Las legumbres más gruesas, como los guisantes o los garbanzos partidos y sin piel, se benefician de un remojo previo y de cocción, preferiblemente, en olla a presión. De lo contrario, deberemos tener la olla al fuego varias horas para que queden bien cocinados y obtener la característica textura de semi puré: al no tener piel, el almidón se va disolviendo en el agua de cocción, dando un resultado de aspecto no muy refinado, pero muy sabroso.

El dal se come con panes planos (como chapatis, rotis o naans) o con arroz. Una forma muy buena de asegurarnos una proteína vegetal de calidad, además de disfrutar de este delicioso plato.

Dificultad

Es más fácil que decir dal.

Ingredientes

Para 4 personas

Para decorar

Además (opcional)

Preparación

  1. Pelar las cebollas y los ajos y cortarlos en juliana. Pelar el jengibre y picarlo muy fino. Cortar el brócoli en arbolitos y picar los tallos que nos queden sueltos. Reservar

  1. Calentar el aceite de oliva y sofreír la cebolla con una pizca de sal unos 10 minutos. Cuando esté transparente y empiece a dorarse, añadir el ajo y el jengibre picado, y sofreír 3-4 minutos más, removiendo de vez en cuando.

  1. Incorporar el cardamomo y la canela y sofreír uno o dos minutos, removiendo constantemente para que no se quemen (baja un poco el fuego si lo consideras conveniente).

  1. Añadir el tomate triturado y sofreír hasta que se haya reducido casi a la mitad, durante 10 minutos más o menos.

  1. Incorporar las lentejas, el brócoli y el agua o caldo de verduras, y llevar a ebullición. Hervir a fuego lento durante 20-30 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las lentejas tengan un aspecto cremoso. Añadir un poco de agua o caldo extra si se observa que las lentejas absorben demasiado líquido durante la cocción

  1. Incorporar al dal la mitad de la leche de coco, mezclar bien y dejar reposar unos minutos. Probar y ajustar la sazón si fuese necesario.

  1. Mientras se cocinan las lentejas, picar la parte verde de una cebolleta, un poco de cilantro y de chile rojo. Servir el dal con un chorrito de la crema de coco que ha sobrado y decorado con cebolleta, cilantro y chile rojo. Si se quiere, se puedes complementar con arroz basmati o unos chapati.

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