Curso del río Sella | EL PAÍS

Los habitantes del río Sella

Bajar el curso del río Sella supone no solo acercarse a los símbolos que representan lo que Asturias es (del santuario de Covadonga al puente de Cangas de Onís). También es una manera de entender cómo el futuro del Principado se construye con un ojo puesto en la tradición y el otro en la conservación del patrimonio cultural y natural. Una forma de refrendar la tesis de quienes postulan el valor del turismo equilibrado, el que sirve como instrumento de desarrollo del territorio rural. Como reflejan algunos de los singulares personajes que encontraremos allí.

El Sella se adentra en territorio asturiano desde León a través de un estrecho cañón de 12 kilómetros, un escarpado desfiladero por el que va abriéndose paso un río en el que, hasta su desembocadura en Ribadesella, aguardan multitud de sorpresas. En sus primeros kilómetros asturianos el curso fluvial del Sella traza la frontera entre dos joyas naturales: el parque natural de Ponga, que queda en la margen izquierda, reserva de la biosfera y tesoro para senderistas y amantes de la naturaleza, y los Picos de Europa.

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