Curso del río Navia | EL PAÍS

Su padre era operario en una hidroeléctrica en el desfiladero de la Hermida, en el límite con los Picos de Europa, en Cantabria, y se mudó a Asturias para trabajar en la central de Grandas de Salime, recién terminada de construir. Se asentó en un poblado que levantaron cerca del embalse, Vistalegre, junto con unas cuarenta familias, una improvisada colonia que sin embargo llegó a disponer de escuela y cine. Allí nació Ricardo, que hoy tiene que echar cuentas para contestar: lleva, él también, 35 años trabajando para la central hidroeléctrica, sostenida ahora, gracias a la automatización, por apenas siete pares de manos. “En la central me siento en mi entorno”, dice cuando habla de esa presa de 134 metros que es casi su hogar, su vida. Una obra civil en la que dejaron a mediados del siglo pasado su impronta los arquitectos –también padre e hijo– Joaquín Vaquero Palacios y Joaquín Vaquero Turcios. Grabaron los muros con relieves, los cubrieron con pinturas, hicieron de aquel esqueleto de hormigón la pieza más relevante del patrimonio industrial asturiano. “Ante el mural de 60 metros de Vaquero Turcios uno se queda sin palabras. Dicen que tenía intención de pintar algo abstracto, pero, cuando contempló la superficie, decidió contar con su obra la propia construcción de la presa: la montaña, el Navia, todo, hasta la distribución de la electricidad”, cuenta Ricardo. Aunque el pueblecito donde nació ahora quedó despoblado, sigue viviendo en la zona, en las viviendas que la empresa erigió para sus trabajadores en Grandas de Salime. De hecho, sus vástagos continúan la saga: su hija es médico, como su madre, y su hijo trabaja en un parque eólico de la zona.

Además de la central, hay por aquí otra parada obligatoria antes de seguir el curso del Navia (“Grandas de Salime se conoce por la central y por el museo”, afirma Ricardo). Sí, un museo etnográfico que conserva unas 20.000 piezas que testimonian la cultura y tradiciones de la comarca: telares, lareira, carpintería y tornería, aperos de labranza…

Siguiendo la orilla en dirección hacia su desembocadura en el mar, antes de llegar al concejo de Boal todavía el viajero puede toparse con pueblos como Argul, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), o como Pesoz; o las idílicas vistas del valle y del Navia a la altura del embalse del Doiras que ofrece el mirador de Santesteban en Eilao (Illano).

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