Cruce de acusaciones entre los Mossos, el Govern y la CUP

Las cargas que ayer realizaron los Mossos d’Esquadra en Tarrasa y Gerona contra los autodenominados Comités de Defensa de la República que se manifestaban con motivo del 40 aniversario de la Constitución han abierto una profunda grieta entre el Ejecutivo catalán, la CUP y la policía autonómica. Los anticapitalistas piden una purga en la cúpula de los Mossos, estos exigen «lealtad» al Govern y Torra ha prometido que el consejero de Interior depurará responsabilidades.

Desde los sindicatos policiales, la sensación es de hartazgo por estar siempre en medio de las tensiones internas del independentismo. Así las cosas, la Unión Sindical de la Policía Autonómica de Cataluña (USPAC) ha exigido «lealtad» al presidente de la Generalitat, Quim Torra, y al conseller de Interior, Miquel Buch, al considerar que están «cargándose» la imagen del cuerpo a favor de intereses «personales y políticos».

El sindicato policial también ha mostrado su pleno apoyo a los 15 agentes que fueron heridos ayer en Gerona al tratar de contener dos contra-manifestaciones organizadas por los CDR para evitar concentraciones a favor de la Carta Magna. USPAC también ha pedido que Torra ordene a los servicios jurídicos de la Generalitat personarse «inmediatamente» como acusación particular contra los agresores que hirieron a los agentes.

Torra obedece a la CUP

No obstante, los pasos de Torra parecen ir en el camino opuesto. El presidente ha exhortado este viernes a su consejero del Interior a hacer «en breve» cambios en el departamento, después de las cargas de los Mossos d’Esquadra contra los manifestantes que ayer intentaron boicotear dos actos de Vox en Gerona y Terrassa. La CUP ha pedido ir más allá mientras el propio Buch asegura que en los operativos policiales se vieron imágenes impropias de una «policía democrática».

Los anticapitalistas han exigido a Torra, que cese «inmediatamente» a Buch. En rueda de prensa este viernes en el Parlamento catalán, el dirigente antisistema Carles Riera ha criticado que se cargara contra manifestantes antifascistas contrarios a las marchas organizadas por «grupos fascistas y nazis». Asimismo, Riera ha achacado la reacción de Torra a que la diputada de la CUP María Sirvent resultara herida y ha asegurado que «no es un problema de exceso en las cargas ni de agentes que actúan con exceso de celo», sino de modelo policial de la Generalitat.

Una diputada herida

«Si una de las heridas no fuera una diputada, el Govern no hubiera reaccionado», ha considerado el dirigente antisistema. Este enfrentamiento abierto entre la CUP, la Generalitat y los Mossos es el enésimo caso de tensión entre el gobierno catalán y sus aliados con motivo de una actuación policial. No en vano, en los últimos meses se han sucedido las cargas de la policía catalana para tratar de contener los desmanes de los grupos más radicalizados del independentismo. Sin embargo, estos esfuerzos chocan con la retórica encendida que hace el secesionismo desde a través de entidades y partidos pidiendo al activismo independentista mantener una «movilización constante».

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